Mar. Jun 30th, 2026

“Pan que no sabe a pan, no es pan”.

(Dicho popular)

José «Cheo» Salazar

X: @Cheotigre

Opinión

LA NUEVA ANTORCHA. — Hay personas que, erradamente, para referirse a una cuestión que no les afecta en lo más mínimo, repiten: «me sabe a casabe». La frase tiene rima, pero el casabe sabe a casabe; su sabor es único y, como pan en la mesa desde tiempos ancestrales, es indispensable. El primer pan conocido en nuestra ciudad fue el casabe; luego llegó el pan de trigo que fabricaba el chino Ham Lee, quien era el cocinero de los norteamericanos que perforaron el pozo OG-1 y lo preparaba de forma artesanal. Posteriormente, con la llegada de los margariteños, se incorporaron las arepas de maíz pilado, una tradición que se mantiene bajo dos modalidades: la normal y la arepa pelá. Al pan, pan, y al vino, vino.

​El casabe es un pan plano tradicional, crujiente y ácimo (sin levadura), elaborado exclusivamente a base de yuca prensada y tostada en un budare. Es un alimento ancestral de origen indígena precolombino, muy popular en la gastronomía de Venezuela y de la cuenca del Caribe. Resulta sumamente versátil en la cocina y ofrece varios beneficios nutricionales: es 100% natural y libre de gluten, lo que lo convierte en una excelente alternativa para celíacos o personas con sensibilidad al trigo. Además, es una gran fuente de energía porque es rico en carbohidratos complejos y bajo en grasas. Para mayor beneficio, posee una gran durabilidad debido a su bajo contenido de humedad, por lo que se conserva en buen estado durante largos períodos sin necesidad de refrigeración. A los venezolanos en cualquier parte del mundo les llega en perfectas condiciones. En mi caso, periódicamente envío a Chile, México, Alemania, España y Perú, donde tengo hijos y familiares. El nativo siempre añora nuestro pan ancestral.

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​Como sustituto del pan o de la arepa, el casabe es ideal para acompañar sopas, carne asada, pescado frito o quesos. Es más, sirve perfectamente como pasapalo; se puede comer solo, tostado con un poco de mantequilla, o untado con cremas, salsas, quesos picados, suero de leche o guasacaca. Es una verdadera ricura.

​El casabe cuenta con una gran variedad de presentaciones. Aunque el formato más clásico es una torta o galleta grande y redonda, también se comercializa en porciones más pequeñas, en forma de bastoncitos o aromatizado con ajo o ajonjolí. También se prepara con papelón y queso, dando forma a nuestra apreciada naiboa. Es para chuparse los dedos.

​El monopolio de la elaboración de este tradicional pan en el municipio, por su alta calidad, lo tienen los vecinos de las comunidades aledañas al río El Caris, fundamentalmente en el asentamiento campesino Las Piedritas. Sin embargo, muchos de ellos fijaron residencia en el sector Los Sabanales de la ciudad e instalaron sus fábricas con la receta básica y original, la cual requiere únicamente yuca amarga fresca. En su preparación tradicional, la raíz se pela, se ralla y se exprime utilizando un cilindro tejido llamado cebucán para extraer todo el líquido (yare), el cual contiene compuestos amargos que son eliminados. El almidón resultante se cierne y se cocina sobre un budare (una placa de hierro caliente) hasta formar una torta seca y tostada. Es un proceso que requiere de mucho trabajo y cuidado. Todo a su punto.

​Una de las casaberas más antiguas del sector Los Sabanales de El Tigre es la de don Arturo Ochoa (+), la cual se mantiene fiel a su producto original. Hoy en día es trabajada por sus hijos y nietos, quienes heredaron con precisión todo el proceso de elaboración y presentación para atender a los clientes en el sitio y en los mercados, ofreciendo un producto final exquisito y de calidad. Ellos, junto a otros productores de la zona, mantienen viva esta tradición popular. Visítenlos y lo comprobarán.

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​Por lo tanto, es importante que cuando nuestros eximios cronistas, investigadores e historiadores de los orígenes de nuestra pequeña urbe —la cual nació al calor de la industria petrolera el 23 de febrero de 1933— decidan escribir su verdadera y auténtica historia, incluyan en el disco duro de su memoria histórica este producto tradicional. Es nuestro pan por excelencia, y nunca olviden: casabe que no sabe a casabe, no es casabe. Sabor tigrense, pues. ¡Vale la pena!

sjose307@gmail.com | 0414-3838097 | El Tigre, junio de 2026.