“Haced lo que podáis. Dios hará
lo que no podáis hacer vosotros”
San Juan Bosco (1815-1888)
Santo italiano, fundador de la orden de los salesianos.
Por José «Cheo» Salazar
X: @Cheotigre
Opinión
LA NUEVA ANTORCHA.- El italiano Stefano Massobrio fue otro de los primeros inmigrantes que apostó por el futuro de nuestra naciente ciudad e instaló, luego de los Celma Mir, otra concesionaria de vehículos. En el año1952 inauguró en el pueblo la venta de vehículos y accesorios de la no menos universalmente reputada marca Chevrolet. Esta venta de automóviles inició sus actividades en un edificio de su propiedad ubicado entre las calles Guevara Rojas y Girardot, luego construyó el edificio entre la calles Sucre, Brasil y Guayana que fue su segunda sede (posteriormente por muchos años fue sede del Banco Venezuela y ahora hay un negocio de chinos). Esa recién creada firma comercial dedicada a la venta de vehículos, también ofrecía para la época, la afamada marca de pintura mexicana ubicada en Tlalnepantla, Sherwin Williams y las novedosas neveras Frigidaire, made in USA. Era un negocio tres en uno con marcas de calidad. Los clientes tenían sello de garantía.
La empresa concesionaria de vehículos Stefano Massobrio, mantuvo desde su fundación esas 2 sede hasta que en el año 1958, fue instalada definitivamente en su moderna edificación en la avenida España, siempre bajo responsabilidad, firma personal y gerencia de su dueño fundador. Una vez asentada en sus definitivas instalaciones, su denominación comercial cambió a Stefano Massobrio, C.A. Una vez que don Stefano se retiró a sus cuarteles de invierno, lo relevó su hijo Italo Massobrio, quien lamentablemente falleció recientemente, después de asistir junto al alcalde Ernesto paraqueima a la reinaguración de la plaza Stefano Massobrio, ubicada dónde inicio don Stefano Massobrio sus operaciones comerciales en la bomba Primavera, la primera del pueblo. Es un sitio que lo identifica históricamente.

Italo Massobrio fue también un próspero empresario y líder gremial llegando a ostentar la presidencia de la Asociación de Ganaderos a nivel nacional y la vice-presidencia de Fedecamaras y, cuando pasó al retiro en la actividad automotriz, estaciones de servicios y el ramo hotelero, entregó el testigo a Stefano Massobrio II, su hijo, quien ahora, en otros ramos de automotores y maquinarias pesadas, mantiene abiertas las puertas de la empresa primigenia como símbolo de una gran fortaleza empresarial y eficiencia gerencial, que ha logrado soportar todos los ventiscas que han castigado la economía de nuestra ciudad, el país y el mundo. Es una empresa que ha soportado la prueba del tiempo.

Es de destacar que, desde sus inicios y por muchos años don Stefano Massobrio, mantuvo como gerente de su departamento de servicios al señor Ángelo Salerno, actividades que funcionaron en la parte trasera del edificio, en el local dónde hoy existe una farmacia y que antes fue, la sede del diario Antorcha, que provenía de los altos de la casa Clemenceau donde se había mudado desde los talleres de la Impresora El Tigre, en el inicio de sus actividades editoriales. El diario Antorcha funcionó en ese sitio hasta que un voraz incendio consumió sus instalaciones y por esa lamentable tragedia, emigró a su actual sede de la avenida Francisco de Miranda la cual también está en pausa. Es otra historia.

El edificio sede de la tradicional empresa Stefano Massobrio, C.A, tiene como símbolo imperecedero una fuente que posee en el centro una inmensa esférica de concreto, la cual sirve como punto de referencia para ubicar alguna dirección en el sector noroeste de la ciudad, es conocida popularmente como la “Bola de Massobrio” y ya forma parte del patrimonio histórico de la ciudad. Está a la vista, vayan pa’ que la vean. Es un símbolo que mantiene viva la memoria histórica de la ciudad.
Vivimos tiempo dónde los acontecimientos se desarrollan a una velocidad que desborda la capacidad de asombro del común de la gente, lo que atenta contra nuestra memoria histórica. Nosotros conscientes de esa realidad, hacemos este pequeño esfuerzo intelectual-investigativo, para que no olvidemos, que hubo inmigrantes emprendedores que contribuyeron con el desarrollo, crecimiento y consolidación de nuestra ciudad. Honor a quien honor merece.
Los inmigrantes que apostaron y tuvieron confianza en el potencial y desarrollo del incipiente pueblo, hicieron lo que pudieron por el fortalecimiento de lo que es hoy esta pujante ciudad. En lo demás Dios y la Virgen del Valle, sin duda, han iluminado el camino y lo ha hecho por la ciudad. Lo cierto es que, don Stefano Massobrio, sus descendientes, sus empresas, edificaciones y sitios históricos que lego a las presentes y nuevas generaciones merecen que, cuando nuestros eximios investigadores, historiadores y cronista de esta pequeña urbe que nació al calor de la industria petrolera, el 23 de febrero de 1933, decidan escribir la verdadera y auténtica historia, los incluyan en el disco duro de su memoria histórica. ¡Vale la pena!
sjose307@gmail.com … 0414 3838097 …El Tigre, septiembre de 2025.

