“Tus creencias no están hechas de realidades, sino más bien es tu realidad la que está hecha de creencias”. — Richard Bandler, coinventor de la Programación Neurolingüística
Por: José «Cheo» Salazar X: @Cheotigre
Opinión
LA NUEVA ANTORCHA. — En honor a las festividades de la Cruz de Mayo, recordamos que esta tradición fue traída al continente americano por sacerdotes y conquistadores españoles. Ellos conmemoraban cada 3 de mayo el hallazgo de la cruz de Cristo por parte de Santa Elena, madre del emperador Constantino, en el año 324. Otros historiadores sostienen que esta celebración se fusionó con rituales indígenas que celebraban la llegada de la primavera.
En El Tigre, esta devoción fue introducida desde El Caris por el señor Francisco “Pancho” Melchor, uno de los primeros pobladores y auténticos fundadores de nuestra ciudad. Como testigo silencioso de esta verdad histórica, permanece en el callejón Cruz Verde la imagen de la Cruz de Mayo, huella indeleble de aquellos cariseños pioneros.
El origen de un símbolo protector
La Cruz de Mayo es un ícono de agradecimiento a la naturaleza por el inicio de la primavera. La que hoy se conserva para la posteridad en El Tigre fue pintada de verde por «Pancho» Melchor. Su devoción lo llevó a trasladarla desde el fundo Sipudieres (o Los Mangos), ubicado en las riberas del río Caris, donde residía.
Melchor le construyó un altar con el propósito de alejar «espantos», aparecidos y fantasmas, leyendas que formaban parte esencial del imaginario popular antes de la llegada de la luz eléctrica. Testigo de excepción de este relato fue Juanita Mago, quien al contarme esta curiosidad histórica, superaba en edad a la ciudad por 16 años; ella era hija de don «Rosso» Mago, propietario de la finca mencionada. Eran, ciertamente, realidades forjadas por las creencias.
Del miedo a los muertos al pavor a los vivos
El Callejón Cruz Verde se encuentra ubicado exactamente entre las calles Caracas y Lara, en el corazón del Casco Viejo de El Tigre. Don Pancho Melchor la colocó allí, entre los primeros ranchos de bahareque, como un «escudo protector» contra las ánimas en pena que, según los pobladores, acechaban al caer la noche.
Sin embargo, los tiempos han cambiado drásticamente. Antes el temor era hacia los muertos; hoy, el pavor es hacia los vivos que se aprovechan de la oscuridad y la falta de alumbrado público para cometer fechorías. Mientras la gente honesta permanece presa en sus casas, los delincuentes se adueñan de las calles. A estos «vivos» no los espanta la Cruz; deben ser aplacados por el Estado mediante políticas públicas de seguridad. Creer en otra solución es, simplemente, ingenuidad.
Una tradición que se niega a morir
Los preparativos para estas festividades comienzan a finales de abril. Los devotos «visten» y adornan la Cruz con cintas y papeles coloridos. Lejos de simbolizar el martirio de Jesús, esta celebración invita a la comunión, al canto y a la alegría. El altar, donde la Cruz suele estar acompañada por nuestra excelsa patrona, la Virgen del Valle, se convierte en un espacio para peticiones en el mes de las flores y el inicio de las lluvias.
En el velorio de la Cruz de Mayo, el canto de galerón y los llamados «cachos» (piezas fraccionadas) deleitan a los presentes, manteniendo viva una tradición popular que se resiste al olvido. ¡Viva la Cruz de Mayo!
Memoria histórica para el futuro
Dedicamos esta nota a las nuevas generaciones para responder a las interrogantes que surgen sobre este hito ligado a la fundación de El Tigre. Los vecinos del callejón Cruz Verde, que por generaciones han mantenido el monumento y la celebración anual, dan fe de que este patrimonio llegó de El Caris para quedarse.
Lamentablemente, este año no se conoce programación alguna por parte de la Dirección de Cultura de la Alcaldía. Esto resulta comprensible dado que, tras la opacidad de los últimos procesos electorales, se ha impuesto a un foráneo que desconoce nuestra historia e idiosincrasia. No obstante, vendrán tiempos mejores.
Esperamos contar con la benevolencia de nuestros cronistas e investigadores para que, al escribir la auténtica historia de esta urbe nacida al calor del petróleo el 23 de febrero de 1933, incluyan al Callejón Cruz Verde como parte de las curiosidades místicas y divinas que nos legaron nuestros fundadores. ¡Vale la pena!
sjose307@gmail.com 0414-3838097 El Tigre, mayo de 2026

