Por Omar González Moreno
Opinión
LA NUEVA ANTORCHA. — Simplemente es ella. La que se atrevió a decirle al poder lo que otros apenas murmuraban. La que, frente al finado, pronunció una frase que quedó grabada en la conciencia nacional: “Expropiar es robar”.
La que llamó dictadura a la dictadura cuando muchos preferían esconder la realidad detrás de eufemismos, cálculos y conveniencias. La que se negó a aceptar que la convivencia con el poder pudiera convertirse en complicidad.
Ella fue la que enfrentó los pactos bajo la mesa, rechazó la cohabitación y rompió con la hipocresía de quienes confundían la política con el reparto de privilegios.
Y cuando la subestimaron, cuando aseguraban que no tenía posibilidades, respondió con votos. Las primarias de 2023 no fueron una elección cualquiera, fueron una demostración de confianza popular que le otorgó más del 90% de los sufragios.
María Corina Machado. Ese es su nombre.
No llegó hasta aquí por casualidad. Se ganó su lugar con coherencia, constancia, firmeza y una lealtad que no se negocia, lealtad a sus principios, a Venezuela y a los venezolanos.
Por eso su liderazgo trasciende las estructuras partidistas. No se explica únicamente por encuestas, concentraciones o resultados electorales. Se explica por algo más profundo, millones de ciudadanos reconocen en ella la posibilidad de recuperar el país.
María Corina es hoy una referencia indispensable para cualquier transición democrática seria.
Pretender construir el futuro de Venezuela de espaldas a ella sería desconocer la voluntad de una parte decisiva de la nación.
No hay mañana democrático que pueda edificarse ignorando a María Corina Machado.
Eso lo saben en Miraflores. También lo saben quienes, desde distintos espacios políticos, intentan reducir su liderazgo, sustituirlo o negociar una salida sin contar con la fuerza ciudadana que representa.
Podrán discrepar de ella. Podrán intentar apartarla. Pero no pueden borrar el vínculo que ha construido con millones de venezolanos.
Porque María Corina no es solamente una dirigente. Es un sentimiento nacional, una esperanza compartida y una expresión de la voluntad de cambio.
Desde la Guajira hasta el Delta del Orinoco; desde el Amazonas hasta nuestras islas, su nombre convoca a ciudadanos que quieren volver a vivir en libertad, reencontrarse con sus familias y recuperar las oportunidades que les fueron arrebatadas.
Y ese sentimiento no se impone por decreto ni se fabrica desde una oficina. Se gana recorriendo pueblos, escuchando a la gente, sosteniendo la palabra y permaneciendo firme cuando hacerlo tiene un costo.
Vente Venezuela, junto a sus aliados, voluntarios y equipos ciudadanos, es parte de esa fuerza que se organiza cada día para convertir la esperanza en una realidad democrática.
María Corina Machado será protagonista esencial del porvenir. Y si los venezolanos así lo deciden mediante elecciones libres, podrá convertirse en la primera mujer en presidir nuestra República.
Su destino político, como el de todos los dirigentes, debe estar en manos del pueblo.
Esa es precisamente la causa que defendemos, que nadie sustituya la voluntad de los venezolanos.
Ella es coherencia. Ella es coraje. Ella es esperanza.
Y cuando llegue el momento de escribir una nueva página de nuestra historia, Venezuela tendrá que hacerlo con libertad, con votos y con todos sus ciudadanos.
Simplemente, es ella la elegida.
Sin mas que agregar, nos leemos la próxima semana.


