Las labores de rescate en Caracas y La Guaira continúan contrarreloj. Se registran más de 25.000 heridos y miles de damnificados en una crisis humanitaria agravada por la retención de suministros y trabas a rescatistas extranjeros
Por Alexander Compiani CNP 9192
Sucesos
LA NUEVA ANTORCHA. — En medio del dolor, la impotencia y una profunda devastación, cuerpos de rescate y brigadas de voluntarios mantienen una búsqueda incansable de sobrevivientes atrapados bajo los escombros. Tras el doble terremoto que sacudió con fuerza a la Gran Caracas y al estado Vargas (La Guaira) la tarde del pasado miércoles 24 de junio, cada minuto es vital para salvar vidas.
El panorama actual refleja una de las realidades más desgarradoras en la historia reciente del país. El balance provisional de la tragedia es devastador:
- Pérdidas humanas: Casi 2.000 personas fallecidas.
- Heridos: Más de 25.000 ciudadanos lesionados que ya colapsan los centros de salud.
- Damnificados: Al menos 5.000 venezolanos que lo han perdido todo y se encuentran sin hogar.
Denuncian trabas y politización de la emergencia
La urgencia médica y de infraestructura contrasta gravemente con las denuncias en el terreno. Organizaciones de derechos humanos y civiles señalan que las autoridades impiden activamente el ingreso de equipos de rescate internacionales y cargamentos de asistencia humanitaria vital.
La crisis se agudiza ante reportes constantes de decomiso de donaciones privadas, detenciones arbitrarias a voluntarios y el bloqueo sistemático de la ayuda destinada a las familias afectadas. Mientras el tiempo corre en contra de quienes siguen sepultados, la sociedad civil exige el cese inmediato de las trabas burocráticas y políticas. Venezuela no puede normalizar el dolor: el país necesita atención inmediata, transparencia y una gestión eficiente ante esta catástrofe.
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