Por José Manuel Salazar M.
Opinión
LA NUEVA ANTORCHA. — La verdadera independencia no es una fecha congelada en el pasado, sino una conquista diaria que se construye con la decisión firme de NO RENDIRSE, incluso cuando el dolor nos golpea con toda su fuerza.
A 215 años de aquella histórica declaración, el bravo pueblo venezolano no solo evoca su pasado; hoy, 5 de julio, celebramos el futuro que estamos decididos a rescatar. Lo hacemos con el alma rota y el corazón de luto, abrazando el dolor desgarrador por las miles de vidas que nos arrebató el devastador terremoto de hace apenas una semana. La tragedia ha golpeado nuestra tierra, dejando hogares en ruinas y familias enteras buscando respuestas entre los escombros. Pero es precisamente en este abismo de tristeza donde se revela nuestra verdadera esencia: en las manos que excavan sin descanso, en el vecino que consuela y en una ola de solidaridad inquebrantable que demuestra que ningún venezolano camina solo.
Nuestra nación enfrenta una de las realidades más complejas de su historia contemporánea. Al dolor del éxodo que ha dispersado a nuestras familias a lo largo del mundo, se suma hoy el luto de un país que llora a sus caídos bajo el suelo patrio. Por eso, este 5 de julio no puede ser una simple efeméride ni un discurso solemne en un libro de historia. Es el símbolo activo de la resistencia pura; la fuerza de un pueblo que, aun golpeado por la naturaleza y la adversidad política, se niega a rendirse y trabaja sin tregua para recuperar su dignidad, su soberanía institucional y su propio suelo.
Este día nos pertenece a nosotros, LOS CIUDADANOS. La Venezuela grande, libre y democrática que soñamos no llegará por inercia ni dependerá de unos pocos; nace de nuestra participación activa, de la valentía para sacudirnos la pasividad y entender que de las ruinas también se levantan las naciones.
Hoy, en honor a los hermanos que ya no están y por el futuro de los que permanecen, renovamos el compromiso con nuestra LIBERTAD. Con coraje, fe y esperanza profunda, asumimos que el destino de nuestra patria se escribe con nuestras propias manos.
¡Feliz Día de la Independencia, mucha fuerza, Venezuela!
¡No te rindas!

