Por Abog. Franklin González / Liberales de Venezuela
Opinión
LA NUEVA ANTORCHA. La realidad política de Venezuela ha quedado reducida a una flagrante contradicción: mientras la inmensa mayoría de la población sufre una crisis humanitaria devastadora, las cúpulas políticas se atrincheran en cálculos mezquinos de supervivencia. Hoy resulta inocultable la existencia de un pacto de cohabitación subterráneo que entrelaza los intereses de la Plataforma Unitaria, los remanentes de la Asamblea Nacional de 2015 y el propio régimen. Juntos, operan una agenda deliberada para posponer, dilatar y sabotear cualquier ruta electoral que suponga un cambio real.
Plataforma Unitaria y AN 2015: De la representación a la traición
El divorcio entre los factores tradicionales de la oposición y el sentimiento popular es total. La Plataforma Unitaria y la AN 2015, alejadas de la calle, han apostado por un entendimiento de élites que le da la espalda al país. Al excluir sistemáticamente de los espacios de negociación a María Corina Machado —quien concentra la legitimidad y el respaldo de aproximadamente el 75 % de los venezolanos—, estas estructuras han demostrado que le temen más a un liderazgo ciudadano genuino que a la propia dictadura.
El rechazo ciudadano hacia la Plataforma Unitaria y la AN 2015 ya iguala al repudio que genera el régimen. La población comprende que estas cúpulas se han convertido en cómplices de una estrategia dilatoria. Han cambiado la exigencia de libertad por cuotas de participación estériles en laboratorios políticos tutelados, traicionando el mandato de cambio profundo que exige la base social.
Sin presidente legítimo, no hay economía posible
La consecuencia más devastadora de este retraso premeditado en las elecciones presidenciales es la destrucción definitiva del futuro material de la nación. Ninguna economía puede recuperarse, ni atraer los volúmenes masivos de inversión extranjera y nacional necesarios para rescatar la infraestructura petrolera y productiva, en medio de un vacío absoluto de legitimidad institucional.
Sin un presidente legítimo, respaldado por la soberanía popular y con el reconocimiento democrático indispensable, los capitales internacionales no arriesgarán un solo centavo. Posponer la transición democrática equivale a condenar a los venezolanos a una agonía perpetua de salarios de miseria e hiperinflación, así como al colapso total de la salud y los servicios básicos. Retrasar el cronograma electoral no es una estrategia táctica: es un crimen social contra el pueblo de Venezuela.
Alerta al tutor internacional: O se corrige el cronograma o se convalida el fraude
En este entramado juega un papel determinante el tutelaje que ejerce el Gobierno de los Estados Unidos sobre la mesa de negociación y los actores interinos. Desde esta tribuna es imperativo llamar enérgicamente la atención del Departamento de Estado y de su diplomacia: el diseño actual de los tiempos corre el grave riesgo de convalidar una trampa a mediano plazo.
Pretender postergar decisiones fundamentales, como el nombramiento del Consejo Nacional Electoral (CNE) para el mes de diciembre bajo la excusa de priorizar el nombramiento del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), constituye una conspiración directa contra la posibilidad real de convocar elecciones presidenciales antes de marzo de 2027. Los nombramientos de los nuevos integrantes del TSJ y del CNE deben ocurrir de forma simultánea y estar listos a más tardar en octubre, bajo estrictos parámetros de independencia.
Alerta ciudadana y exigencia de correctivos
La ciudadanía no puede ni debe permanecer pasiva ante esta conspiración. Se exige a los venezolanos mantenerse en máxima alerta y ejercer una presión social implacable para obligar a los actores involucrados, tanto internos como externos, a enderezar el rumbo.
Si se permite que la mesa de negociación sea un instrumento para estirar los plazos y aislar al 75 % del país que respalda a María Corina Machado, el pacto de élites habrá asesinado la última oportunidad de cambio pacífico. O se imponen las urgencias del pueblo y la ruta electoral inmediata, o la historia juzgará implacablemente a quienes prefirieron el confort del acuerdo subalterno por encima de la libertad de Venezuela.


