La salida de Padrino López de la cúpula de las Fanb es una noticia de trascendencia histórica que marca un punto de inflexión en la política venezolana
Con información de Agencias
Nacionales
LA NUEVA ANTORCHA.— La salida del General en Jefe Vladimir Padrino López del Ministerio de la Defensa no representa solo un cambio de nombres, sino lo que analistas y expertos califican como el fin de la hegemonía militar dentro del proyecto político que gobernó Venezuela por más de dos décadas.
La decisión, anunciada por Delcy Rodríguez, coloca a Gustavo González López al frente de la cartera de Defensa, un movimiento que, según la periodista especializada en la fuente militar, Sebastiana Barráez, confirma la consolidación del control civil —específicamente del ala liderada por los hermanos Rodríguez— sobre la estructura de armas de la nación.
El análisis de Barráez: ¿El fin de la FANB como pilar político?
En su más reciente análisis, Sebastiana Barráez sostiene que la remoción de Padrino López, el ministro más longevo y leal a la estructura de mando tradicional, es el síntoma definitivo de una «purga» institucional.
Barráez destaca que la designación de González López —figura estrechamente ligada a los organismos de inteligencia y sancionado internacionalmente— busca blindar al sector civil del régimen tras la captura de Nicolás Maduro.
Según la experta, el mensaje es claro: la «revolución» ya no confía en el estamento militar profesional para su supervivencia, sino en el aparato de inteligencia y represión política que González López perfeccionó durante su paso por el SEBIN.
Un quiebre en la lealtad
La salida de Padrino López ocurre en un contexto de extrema fragilidad. Tras haber sido el garante de la estabilidad del sistema desde 2014, su destitución sugiere un quiebre en los pactos de lealtad interna. Mientras que Padrino representaba el puente entre el chavismo y la institucionalidad militar, el nuevo alto mando parece estar diseñado para la resistencia interna y el control social absoluto.
Para muchos observadores, este 18 de marzo marca la transición de un régimen sostenido por una «unión cívico-militar» a uno tutelado estrictamente por un aparato policial y de inteligencia, desplazando a los cuadros militares tradicionales de los centros de decisión estratégica.
Impacto internacional
La comunidad internacional observa con cautela este movimiento. El ascenso de González López, señalado por graves violaciones a los derechos humanos y torturas en El Helicoide, es interpretado como un atrincheramiento del poder en Caracas frente a las presiones externas y la reciente detención de las figuras cúpula del Ejecutivo.
Con la salida de Padrino López, se cierra uno de los capítulos más largos y polémicos de la historia militar contemporánea de Venezuela, dejando una institución debilitada y bajo la sombra de un nuevo modelo de control político.


