Por Ronny Leonardo Padrón Pérez
Opinión
LA NUEVA ANTORCHA.- Buena parte de la explicación sobre la continuidad de regímenes políticos notoriamente ineficientes y escandalosamente antidemocráticos estimamos descansa en esa probada incapacidad de muchas sociedades humanas para proveerse de liderazgos alternativos al poder político dominante.
Lo anterior es la experiencia en desarrollo de países hermanos como México, Nicaragua y Cuba, caracterizados por deficiencias institucionales de larga data tan profundas que solo cabría preguntarse de qué manera sus regímenes dominantes continúan en el poder. En el caso mexicano es por todos conocido que más allá de su formalidad democrática con alternancia partidista de reciente data, su condición actual de Estado Nacional dominado por traficantes de drogas ilícitas, es incuestionable, de tanta gravedad como la violencia homicida que de ello se deriva. Sin embargo, el apoyo electoral de ese régimen político escapa de cualquier duda.
Sobre la República de Nicaragua, tenemos que el régimen de terror impuesto por el tirano de turno supera cualquier descripción pues la desfachatez de sus tropelías nos retrotrae a estadios de barbarie que se creían superados, verbigracia: la formal eliminación de toda oposición política valiéndose para ello de esos variopintos mecanismos siempre a la mano de tiranías, muy a pesar de una total dependencia económica nacional en relación a la comunidad democrática extranjera
En cuanto a la República de Cuba, el nivel de control social allí vigente solo se explica por una política de represión ilimitada sello del Partido Comunista desde su asalto al poder, cuyo resultado es una sociedad esclava como pocas a nivel mundial. Tres naciones que por encima de sus muy particulares realidades evidencian ese factor común referido al inicio: los regímenes políticos allí dominantes para su inaudita vigencia cuentan con la ausencia de movimientos democráticos organizados, en real capacidad y disposición para ascender y sostenerse en el poder, de allí que a despecho del enorme repudio popular que los identifica, la prolongación de estos regímenes parece garantizada incluso por la misma comunidad democrática internacional llamada a confrontarlos.
Esa misma fatalidad tuvo su nicho en nuestra República de Venezuela desde el 11 de abril de 2002, cuando una clase política depravada que habiendo degradado al sistema democrático a partir del 1ro de enero de 1976 ahora se dedicaba a garantizarle permanencia política al socialismo dominante, valiéndose para ello de una vocación innata para la cohabitación y el colaboracionismo, traición apenas concebible al día de hoy, develada como ha sido toda esa trama.
Porque fue solo a partir del domingo 22 de octubre de 2023 gracias a la victoria aplastante de la Ing. María Corina Machado Parisca en la Primaria de la Oposición, cuando el movimiento democrático venezolano se encontró liderado por un jefe político dispuesto a hacer lo necesario para restaurar el orden constitucional perdido desde aquel 11 de abril, y es desde entonces cuando la comunidad democrática de naciones comienza a ejecutar medidas en consonancia con la transición.
Definitivamente, en el ejercicio de la política el liderazgo hace la diferencia, y no por casualidad el propio Alejandro Magno afirmó: ¨No temo a ejércitos de leones dirigidos por una oveja; tengo miedo de un ejército de ovejas liderado por un león¨. Prohibido olvidar. Oración y trabajo.
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