El colapso de drenajes por lodo y acumulación de desechos agravó el impacto de los aguaceros, dejando calles inundadas, familias damnificadas y severos daños materiales en varias comunidades
Por William Miquilena CNP 9192
Sucesos
LA NUEVA ANTORCHA. — Un intenso y prolongado aguacero azotó a la ciudad de Cumaná durante la jornada de este martes, dejando a su paso un complejo panorama de emergencia en múltiples sectores del municipio Sucre. Las precipitaciones, catalogadas por los vecinos como un verdadero «palo de agua», desbordaron rápidamente la capacidad de absorción del suelo y de los sistemas de drenaje urbanos. La corriente de agua arrastró a su paso toneladas de basura, escombros y lodo, inundando avenidas principales y dejando incomunicadas a varias comunidades que hoy enfrentan graves secuelas materiales.
La afectación se sintió con particular fuerza en la parroquia Valentín Valiente, donde la comunidad de Caigüire sufrió severas anegaciones en sus arterias viales e infraestructuras comunitarias. Sectores populares como Nueva Cuba, La Esperanza y la zona de El Pozo —emblemático punto de referencia cercano a la cancha local— registraron altos niveles de agua que ingresaron directamente a las viviendas. Los pobladores de estas zonas tuvieron que improvisar barreras para contener el flujo lodoso, perdiendo en muchos casos enseres domésticos, electrodomésticos y colchones a causa de las correntadas.

El impacto del temporal se extendió velozmente hacia otras comunidades vulnerables de la capital sucrense, afectando gravemente a sectores como El Rincón y El Chispero. La acumulación de lodo e inmundicias tapó los colectores pluviales, haciendo que el agua alcanzara alturas críticas en poco tiempo. Asimismo, la importante arteria vial de la avenida Carúpano quedó totalmente anegada, lo que paralizó temporalmente el tránsito vehicular y dejó varados a decenas de conductores y usuarios del transporte público que intentaban desplazarse en medio del aguacero.
La contingencia también golpeó duro a comunidades costeras y residenciales como el barrio Virgen del Valle y el barrio La Marina, donde el nivel del agua y el arrastre de sedimentos provocaron momentos de gran angustia entre las familias. Varias viviendas resultaron seriamente perjudicadas, obligando a algunas familias a abandonar temporalmente sus hogares al quedar catalogadas en condición de damnificadas. La presencia masiva de basura acumulada en los cauces naturales y quebradas fue el factor determinante que aceleró el desbordamiento hacia las calles.
Ante el crítico escenario, vecinos y líderes comunitarios, entre ellos Alfredo Jiménez y Francisco García, hacen un llamado urgente a los organismos de protección civil y a las autoridades municipales para que desplieguen jornadas interinstitucionales de atención inmediata. Se requiere con prioridad la movilización de maquinaria pesada para el despeje de fango y escombros en las vías, la extracción de la basura que obstruye los canales, y la entrega de asistencia humanitaria integral a las familias afectadas. Mientras tanto, la ciudadanía se organiza para iniciar labores de limpieza y mitigar los riesgos ante la posibilidad de que continúen las precipitaciones.

