Sáb. Jul 4th, 2026

Por: Ronny Leonardo Padrón Pérez

Opinión

LA NUEVA ANTORCHA. —

​El contexto de la crisis venezolana

​La realidad de la República de Venezuela se encuentra en un punto crítico. Por un lado, la nación ha estado bajo el control de una coalición de corte socialista que ha desmantelado las instituciones democráticas. Por el otro, se percibe la tutela política de una potencia militar extranjera que, si bien intervino neutralizando al liderazgo de la organización dominante, responde a intereses geopolíticos que no coinciden plenamente con la soberanía democrática y la autodeterminación de la patria de Simón Bolívar.

​La adaptabilidad y vigencia del Estado de Derecho

​El Estado de Derecho posee una virtud indispensable para cualquier régimen de libertades: su capacidad de adaptabilidad. Ante la realidad de que la Constitución de 1961 fue reemplazada en 1999, los ciudadanos venezolanos —por razones de orden público, institucionalidad y sentido común— debemos apegarnos a los principios fundamentales del Derecho con un objetivo claro: restaurar el hilo constitucional y rescatar la institucionalidad democrática.

​Ignorar o soslayar la sujeción a las normas jurídicas bajo el argumento de la transitoriedad política representa un grave retroceso para la causa civilista y el bien común. Actuar al margen de la ley solo favorece a la narrativa autoritaria, la cual se nutre de la incertidumbre y el vacío institucional.

​El camino constitucional hacia la transición

​Ante la ausencia de un marco alternativo legítimo, se vuelve imperativo aplicar los mecanismos institucionales vigentes para resolver la crisis de gobernabilidad. En este escenario, el artículo 234 de la Constitución de 1999 se presenta como la vía jurídica idónea para dirimir la situación actual, caracterizada por un ejecutivo de facto sostenido por la fuerza militar que pretende anular el liderazgo democrático mediante el exilio de sus principales figuras.

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​La prolongación de este estado de facto solo profundizará la crisis nacional, con consecuencias incalculables para la población. Ante este panorama, es oportuno recordar las palabras de El Libertador, Simón Bolívar, en su célebre Discurso de Angostura de 1819:

​»El imperio de las leyes es más poderoso que el de los tiranos, porque son más inflexibles, y todo debe someterse a su benéfico rigor».

​La restitución de la República y el bienestar de los venezolanos exigen el esfuerzo conjunto, la rectitud ética y el trabajo incansable de toda la ciudadanía.

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