Sáb. Sep 5th, 2026

«Destruyo a mis enemigos cuando los hago mis amigos»

Abraham Lincoln (1809–1865), 16.° presidente de EE. UU.

Por José «Cheo» Salazar

X: @Cheotigre

Opinión

LA NUEVA ANTORCHA. — Tras la retórica del proceso chavista y su proclamado antiimperialismo, la realidad geopolítica actual muestra un panorama muy distinto. En una incursión relámpago, Estados Unidos extrajo a la cúpula gobernante, cobrándose con creces el costo financiero de dicha acción a través de los ingresos petroleros del país. Mientras tanto, la clase política nacional permanece absorta en la dinámica electoral dentro de mesas de negociación que avanzan a paso morrocoyero.

​En paralelo y bajo absoluta opacidad, el gobierno estadounidense acordó con la estructura de poder interina el control sobre aproximadamente un cuarto de las reservas petroleras del país —unos 65.000 millones de barriles de crudo—. La narrativa oficial del «ni una sola gota» quedó pulverizada frente a una transacción que compromete el patrimonio nacional.

​El balance resulta devastador para Venezuela: se cobró la salida del liderazgo anterior y, simultáneamente, se hipotecan los recursos estratégicos a cambio de la continuidad de un esquema continuista. La retórica antiimperialista derivó en la pérdida absoluta de soberanía, dejando al país en la condición de un botín geopolítico.

​Cabe preguntarse dónde queda el liderazgo nacional, la reserva moral ciudadana y el rol de la institución militar. Tras los acontecimientos recientes, Venezuela transitó de estar supeditada a la influencia de Cuba, China, Irán, Turquía y Rusia, a quedar subordinada a los intereses de Washington. La crisis institucional hizo metástasis: los históricos adversarios de la retórica oficial se consolidaron como sus principales socios comerciales, comprometiendo de forma severa el futuro republicano de la nación.

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sjose307@gmail.com | Teléf. 0414-3838097 | El Tigre, agosto de 2026.