La mesa está servida para las elecciones presidenciales del 28 de julio, contra todo pronósticos marchan viento en popa: «El cambio de gobierno es inevitable, los trabajadores no se calan más los 3 dólares mensuales de salario y las comunidades los apagones, colapso de cloacas y las malas vías»
Por Juan Peña
Opinión
LA NUEVA ANTORCHA.- Así es señores y señoras, acontecimientos en pleno desarrollo, la Nación en pleno cuenta los días y las horas, que le queda al moribundo gobierno de Nicolás Maduro Moros que ha desgobernado a nuestro querido país, y que a producido la catástrofe social y económica más trascendente del hemisferio occidental.
No hay un compatriota, tanto dentro como fuera de nuestras fronteras, en todos los rincones del mundo hay un venezolano esperando con ansias el 28 de julio, es una sensación extraordinaria que ha contagiado a Raquel y todo aquel, esta situación produce un frío escalofriante para quienes se la deben al pueblo, por sus desmanes y desafueros.
Sin embargo, hay que tomar las cosas con calma, sin triunfalismo y con mucha humildad porque en el fondo nuestro pueblo no busca revancha ni venganza, lo que realmente busca es reencontrarse, y olvidar las penurias que se nos a hecho pasar, para así ñ, en comunión con el altísimo, retomar el sendero glorioso que nos dejó Bolívar, en libertad, en democracia y prosperidad.
Este 28 de julio, no esteremos celebrando un año nuevo, unos carnavales o Semana Santa como fecha de reencuentro, pero si una vida nueva, la que se merece nuestro noble pueblo.
Así, que luego del anuncio del triunfo inevitable de los justos *Edmundo González Urrutia, Presidente), frente al oprobio, lo primero es dar gracias a Dios y entonar las gloriosas notas de nuestro Himno Nacional, que se escuche alto en todo el territorio nacional «y si el despotismo levanta la voz seguid el ejemplo que Caracas dió»

