Por Ronny Leonardo Padrón Pérez
Opinión
LA NUEVA ANTORCHA. — Eso es lo que pretenden los factores políticos actualmente dominantes en la República de Venezuela, mientras hacen oídos sordos a la sociedad democrática criolla, víctima continuada de la violación sistemática de sus derechos humanos. Fijado el contexto, pasemos al meollo.
Lo anterior se explica en la vergonzosa pasividad de esa misma sociedad a lo largo de estos años, obediente como fue a la tesis colaboracionista abanderada por la falsa oposición desde el 11 de abril de 2002 hasta el domingo 22 de octubre de 2023. A partir de esa fecha de primarias, con la Ing. María Corina Machado Parisca triunfando de manera aplastante, la nueva jefatura política demócrata rompió con lo que fue la línea oficial de aquella oposición: la expoliación de la riqueza nacional.
La extracción forzada y el inmediato sometimiento a juicio del anterior jefe socialista nos llevaron a creer en la publicitada alianza para el progreso democrático continental, donde Venezuela constituiría la principal vitrina de un porvenir halagüeño.
En lugar de ello, somos un país tutelado por la misma potencia extranjera que el 3 de enero proclamó la liberación para terminar encabezando una humillación —la más grande en suelo patrio desde el bloqueo naval de 1903—, adornada, eso sí, con decenas de prisioneros políticos, el colapso del sistema eléctrico nacional y la inflación más alta del mundo. Agravante: sigue bloqueando el ingreso al territorio de nuestra legítima jefatura demócrata, valiéndose para ello de una Asamblea Nacional electa en 2015 con los mejores presagios.
Quiera Dios que al menos el clamor popular por elecciones presidenciales justas y libres sea escuchado en el corto plazo por quienes hoy negocian con nuestro porvenir. «Los pueblos a quienes no se les hace justicia, se la toman por sí mismos más tarde o más temprano» (Voltaire, filósofo y uno de los principales representantes de la Ilustración). Oración y trabajo.
caballeropercivall@gmail.com


