Por Alberto García Sánchez

Opinión
LA NUEVA ANTORCHA. — No se trata de ser pesimista o pájaro de mal agüero, ni mucho menos de pretender sembrar emocionalidad negativa en la población; pero cuando un país es acosado o estremecido por fenómenos naturales —como las más de 1200 réplicas sísmicas registradas, según Funvisis— y por el incremento de la crisis social —como la agudización del hambre y la pobreza—, es común recurrir a distintas estrategias de comunicación para describir el problema.
«Al país le cayó la tormenta perfecta»: es la expresión más común, porque define una situación donde se juntan varios factores negativos impredecibles que multiplican el desastre.
«El país está viviendo un apocalipsis»: una exageración habitual en noticias o redes sociales para describir crisis extremas (económicas, climáticas o sociales).
«Se juntó el hambre con las ganas de comer»: se usa cuando a los problemas ya existentes de un país se le suman nuevas desgracias o fenómenos que afectan la salud de los ciudadanos, obligando a tomar previsiones para minimizar enfermedades respiratorias ante la presencia del Polvo del Sahara.
Son alertas de expertos y de instituciones que estudian fenómenos naturales y sociales. Es importante señalar que el Polvo del Sahara impacta directamente en la salud de los seres humanos porque empeora la calidad del aire, al arrastrar minerales como hierro, sal y sílice, además de microorganismos tales como virus, bacterias, hongos y ácaros.
Estos elementos provocan irritación inmediata en órganos del cuerpo humano, manifestándose en la garganta con tos seca, estornudos o picos en la garganta, así como complicaciones en los pulmones. Este panorama obliga a las personas a utilizar protección, como tapabocas, para intentar neutralizar la contaminación del aire.
Y ni hablar de los agudos y descontrolados racionamientos de energía eléctrica y agua potable, o del intenso incremento de la temperatura que influye de forma negativa en el carácter de la gente. Lo lamentable es que, mientras esta situación nos arropa, el régimen y la oposición pierden el tiempo en discusiones estériles que no ayudan en nada y solo profundizan la crisis social, caracterizada por la hiperinflación y el aumento absurdo del precio del pasaje.
04/08/26

