El llamado de inclusión «Aquí nos necesitamos todos» encuentra eco en una mayoría ciudadana dispuesta al cambio, mientras enfrenta las barreras del dogmatismo de las cúpulas partidistas locales
Por José «Cheo» Salazar
Opinión
LANUEVA ANTORCHA. — La articulación de sectores heterogéneos en la dinámica política actual guarda un trasfondo sumamente revelador. Cuando la dirigencia nacional pronuncia la frase «Aquí nos necesitamos todos», emite una consigna de amplitud e integración indispensable para cualquier proyecto de alcance masivo. Sin embargo, en la práctica territorial, esta premisa suele estrellarse contra posturas sectarias e inercias de exclusión ejercidas por determinados grupos organizados que rechazan la incorporación de nuevos actores.
Un caso ilustrativo de esta fragmentación se observa en el municipio Simón Rodríguez (El Tigre), donde la corriente de respaldo a la causa opositora converge dividida en al menos cuatro bloques diferenciados: la estructura formal de Vente Venezuela, los movimientos independientes «Amigos con MCM» y «Voluntarios con MCM», y la vasta masa de «agentes libres» —ciudadanos sin adscripción militante ni vocación burocrática— que respaldan el liderazgo sin necesidad de intermediación partidista.

A pesar de estas resistencias internas, la parte positiva de estas convergencias o heterogéneas alianzas radica en su capacidad para aglutinar a figuras y militantes de diverso origen ideológico: desde la izquierda y la derecha, pasando por el centro, hasta sectores anteriormente vinculados al oficialismo que han roto definitivamente con el modelo de gobierno actual.
En definitiva, la proclama de unión parece encontrar oídos sordos en las cúpulas cerradas de algunas organizaciones políticas, pero ha sido plenamente asimilada por una inmensa mayoría del electorado. La ciudadanía, enfocada en la transformación del país, abraza la pluralidad y rechaza categóricamente los condicionamientos y chantajes de los grupúsculos sectarios.


