Trabajadores petroleros y vecinos de la urbanización Gulf impulsan la recuperación de estas instalaciones para erradicar focos de inseguridad y devolver el uso recreativo a la comunidad
Con información de Nota de Prensa
Regiones / Anzoátegui
LA NUEVA ANTORCHA.— La recuperación de los espacios públicos es un paso fundamental para el bienestar social, especialmente cuando el abandono institucional da paso a problemáticas críticas. Durante años, las instalaciones del antiguo Club Petroamigos han permanecido en un estado de desidia que derivó en la ocupación ilegal del recinto. Esta situación transformó un lugar destinado al esparcimiento en un foco de inseguridad, afectando directamente la calidad de vida en la urbanización Gulf y sus sectores aledaños.
Los residentes de las zonas cercanas han denunciado de manera reiterada el incremento de la delincuencia y actividades de prostitución, consecuencias directas de la falta de vigilancia y mantenimiento en la infraestructura. Ante este escenario de vulnerabilidad, la comunidad organizada ha decidido pasar de la queja a la acción, reconociendo que el rescate del club es la única vía para restaurar el orden y la tranquilidad en el sector.

En respuesta a esta crisis, el sindicato de trabajadores petroleros, en una alianza estratégica con los habitantes de la urbanización Gulf, ha iniciado una cruzada para rehabilitar estas áreas. El objetivo principal es devolver el brillo a un espacio que históricamente albergó eventos deportivos y festivos, promoviendo nuevamente el deporte y la sana recreación como herramientas para alejar a la juventud del ocio y la marginalidad.
Luis Díaz, secretario general del gremio petrolero y vocero de la iniciativa, enfatizó que el esfuerzo vecinal requiere de un respaldo institucional sólido para ser sostenible. Díaz señaló que, aunque la voluntad ciudadana es el motor del proyecto, es indispensable la intervención técnica y financiera de los distintos niveles de gobierno para consolidar la operatividad total de las instalaciones en beneficio de la colectividad.

Finalmente, los impulsores de esta recuperación hacen un llamado formal a las autoridades locales, regionales y nacionales para que se sumen a este proyecto de impacto social. La puesta en funcionamiento del antiguo club no solo representaría una victoria frente a la delincuencia, sino que marcaría un precedente de gestión compartida donde los ciudadanos y el Estado trabajan en conjunto por la reconstrucción del tejido comunitario.


