La diputada Cayetana Álvarez de Toledo y el resto de los parlamentarios ya abordaron el vuelo de regreso. Minutos antes, la senadora colombiana Angélica Lozano también fue retenida y expulsada del país por recibir una invitación de la oposición para monitorear las elecciones
Con información de El País
Internacionales
LA NUEVA ANTORCHA.– El chavismo ha cerrado las puertas de Venezuela a los observadores internacionales incómodos de cara a las elecciones presidenciales del domingo. En pocas horas, dos decenas de dirigentes y ex mandatarios europeos y latinoamericanos fueron deportados desde el aeropuerto de Caracas o simplemente ni se les permitió despegar desde Ciudad de Panamá.
Entre los deportados destaca la delegación enviada por el Partido Popular desde Madrid, invitados por el candidato opositor Edmundo González Urrutia y por la líder opositora María Corina Machado.
«Hemos venido a Venezuela invitados por la candidatura de la oposición democrática para acompañar el proceso electoral del domingo y nos vamos no ya con la sospecha sino con el temor fundado de que el domingo vaya a haber un golpe de Estado, de que la elección vaya a estar amañada. Esperamos que el pueblo venezolano se levante con tal fuerza que la resistencia establecida por el régimen sea vencida», denunció el vicepresidente tercero del Parlamento Europeo, Esteban González Pons, respaldado por sus compañeros de viaje en una de las instalaciones del aeropuerto caraqueño de Maiquetía.
A su lado la delegación en pleno, compuesta por el portavoz del Grupo Popular en el Congreso, Miguel Tellado, las diputadas Cayetana Álvarez de Toledo, Macarena Montesinos y Belén Hoyo, el eurodiputado Juan Salafranca y los senadores Juanjo Matari y Alfonso Serrano. También les acompañaba el eurodiputado portugués Sebastiao Bugalho.
«Hemos reclamado, en el momento de ser expulsados, la presencia de los jefes de los comandos de observación José Luis Rodríguez Zapatero y no ha venido. Hemos reclamado la presencia del embajador de España y probablemente por una orden del gobierno, no ha venido. Nos expulsan y con nosotros cierran las ventanas como un maltratado cuando va a comenzar a pegar», sentenció González Pons.
«Venían invitados por la oposición democrática para la elección presidencial. Continúan los atropellos», certificó Pedro Urruchurtu, responsable internacional de Vente Venezuela, el grupo político de María Corina Machado, que se encuentra asilado en la Embajada de Argentina de Caracas junto a otros cinco estrechos colaboradores de la líder opositora.
Durante la retención de los dirigentes españoles su líder, Alberto Núñez Feijóo, exigió su liberación inmediata, a la vez que emplazó al gobierno español a «que ponga los medios necesarios para tal fin».
Fuentes oficiales de Exteriores informaron anoche que trasladaron a Caracas la solicitud de los parlamentarios del PP para acudir como una misión de observación electoral, pero que las autoridades chavistas denegaron la petición. «De todo esto se ha informado al Senado y al Grupo Popular, incluida la inadmisión por parte de Venezuela de esta solicitud. Razón por la que todos los grupos políticos, excepto el PP, decidieron no realizar el viaje. Los parlamentarios han sido atendidos por el cónsul general de España en Caracas, que estaba esperándoles en el aeropuerto para facilitarles lo que le necesitaran», concluyó el comunicado oficial.
En el PP consideran que ex mandatario español José Luis Rodríguez Zapatero se ha convertido en el «delegado oficioso del régimen» del presidente de Venezuela en Europa. «Nos refuerza en nuestra determinación de contribuir a acabar con el chavismo en aquel país pese a las amenazas de guerra y muerte proferidas por Nicolás Maduro para agitar el voto del miedo», señaló Núñez Feijóo previamente a la salida de la delegación española
El líder del PP se reunió el miércoles en Madrid con representantes de la oposición al régimen de Maduro, entre los que se encontraban Leopoldo López y Antonio Ledezma. Ese mismo día llamó por teléfono a la propia Machado «para desearle suerte en los comicios» y para confirmar que el PP mandaría a un grupo de cargos institucionales como muestra de su «compromiso con el cambio político en Venezuela».
En la cúpula de Génova censuran el «apoyo expreso» de Sumar y de Podemos al sucesor de Hugo Chávez así como el del PSOE «a través de Zapatero». El ex presidente del Gobierno español encabeza la delegación del Grupo de Puebla, foro que agrupa a dirigentes izquierdistas, populistas y revolucionarios y que el año pasado abrió sus puertas a la revolución cubana y a la revolución venezolana.
Mientras el chavismo abre de par en par sus puertas a sus aliados y socios las cierra para quienes acudan invitados por el candidato opositor, Edmundo González Urrutia. Esa fue la suerte que corrieron los viajeros políticos del avión de la aerolínea Copa que se dirigía desde Ciudad de Panamá a Caracas, que no pudo despegar ante el bloqueo del espació aéreo venezolano. «Si estamos aquí es porque queríamos estar con ustedes el domingo para que se produzca el cambio que necesita Venezuela y que está pidiendo a gritos. Pero lamentablemente nos acaban de decir que tenemos que bajar», informó la expresidenta panameña Mireya Moscoso a los viajeros venezolanos del avión.
La gente entonó el himno venezolano y aplaudió a los ex mandatarios, que respaldaban a Moscoso. El mexicano Vicente Fox, el boliviano Jorge Quiroga y el costarricense Miguel Ángel Rodríguez, además de la vicepresidenta colombiana Martha Lucía Ramírez, se vieron obligados a abandonar la aeronave. El bloqueo venezolano ha provocado que el nuevo gobierno de Raúl Mulino convocara al embajador chavista en Ciudad de Panamá.
Tampoco le fue permitida la entrada a la senadora progresista colombiana Angélica Lozano, militante del Partido Verde. «Me deportan con total abuso del régimen que va a caer este domingo por el bien de Venezuela. Sin argumentos ni información nos quitaron el pasaporte durante hora y media», se quejó Lozano, que fue deportada junto a dos mujeres ecuatorianas y a dos jóvenes colombianos.
El candado revolucionario provocó la reacción de Estados Unidos, que mantiene negociaciones directas con el gobierno de Nicolás Maduro. «Animamos a las autoridades venezolanas a reconsiderar su decisión y permitir que haya más presencia internacional para observar los comicios», indicó un alto funcionario de Washington bajo anonimato.
Los venezolanos están llamados a votar el próximo 28 de julio en unas elecciones que, por primera vez en 25 años, despiertan expectativas de un cambio real en elpaís.
El chavismo, liderado por el presidente Nicolás Maduro, llega a la cita castigado por el desgaste, según recoge la inmensa mayoría de las encuestas, mientras que la oposición, encabezada por Edmundo González Urrutia, aspira a que el clima de giro de timón que se respira en el país se concrete en las urnas. La política más popular de Venezuela, María Corina Machado, no pudo presentarse al haber sido inhabilitada por la autoridad electoral.
El presidente y el candidato de la oposición cerraron este jueves sus respectivas campañas electorales en Caracas. Mientras los seguidores de González Urrutia se congregaron al este de la capital, el chavismo marchó por el centro. El primero llamó a participar el domingo en la elección “más importante de la historia” de Venezuela. El segundo, en un gesto inusual, pidió el voto a los indecisos y adelantó que, en caso alcanzar la reelección, convocará a “un gran diálogo nacional”.

