El deporte de los reyes despide a una de sus leyendas más gloriosas, el fusta zuliano que inmortalizó su nombre con cinco Clásicos Simón Bolívar y más de dos mil victorias en la hípica nacional
Parra se despidió de este plano terrenal. Paz a su alma. Q.E.P.D. Su legado vivirá por siempre en el hipismo venezolano.
Por William Miquilena CNP 9.192 / Miguel Saavedra Hernández
Deportes
LA NUEVA ANTORCHA. — El hipismo venezolano está de luto tras conocerse este miércoles el sensible fallecimiento de Ángel Francisco Parra Molero, ícono indiscutible de la fusta venezolana y figura inmortal de los óvalos nacionales. Nacido el 6 de diciembre de 1946 en el tradicional barrio El Saladillo de Maracaibo, «Parrita» comenzó a forjar su leyenda desde muy joven en el desaparecido Hipódromo de La Limpia, debutando a los 14 años sobre Virtud un 30 de diciembre de 1960 y logrando su primer triunfo el 8 de septiembre de 1961 con la yegua Talanquera.
Su llegada a Caracas en 1965 marcó el inicio de una época dorada en La Rinconada bajo la guía de Don Domingo Noguera Mora. Tras estrenarse en la capital y lograr su primera victoria caraqueña con el ejemplar Calfucó, Parra deslumbró al país al ganar ocho carreras en una sola semana, igualando una marca del histórico «El Monstruo» Gustavo Ávila. Su talento pronto lo llevó a firmar un contrato de exclusividad con el influyente Stud Los Samanes, consagrándose rápidamente entre los fustas más cotizados del país.
Bautizado popularmente como «El Diablo» por su astucia, frialdad y maestría sobre la silla, Parra dominó la hípica venezolana durante la década de 1970. Se acreditó cinco Casquillos de Oro como líder de la estadística (1971, 1972, 1974, 1975 y 1976) y cinco subcampeonatos. En 1975 estableció un hito inolvidable al registrar 135 victorias en una sola temporada, récord de triunfos para un jinete venezolano en un año compartida con el estelar fusta chileno Balsamino Moreira.
Excelente fusta que en su momento midió fuerzas con los mejores del país: José Luis Vargas, Balsamino Moreira (+), Jesús Rodríguez, Ricardo Wloka, Miguel Blanco, Rafael Torrealba, Douglas Valiente (+), Juan Vicente Tovar (+), Rubén Huerta (+), Arguimiro Guerrero, Gustavo Ávila (+), los hermanos Meleán, Ángel Francisco «Pocho» Lugo, Ángel Castillo, Rafael Bravo Gómez, José Leonardo Verenzuela, Richard Bracho, Eibar Coa, entre muchas otras leyendas del hipismo nacional.
Su huella más profunda quedó grabada en el evento máximo del turf nacional, el Clásico Simón Bolívar, certamen en el que se mantiene como el máximo fusta ganador con cinco laureles: Straightway (1971), Mckenna’s Gold (1972), Vaticinio (1973), Gran Tiro (1975) y Arturo B (1977). Además, demostró su versatilidad al ganar el 25 de marzo de 1983 la primera carrera selectiva en la historia del Hipódromo de Valencia, conduciendo al ejemplar Tintoreto.
El 4 de noviembre del año 2000, «El Diablo» reescribió los libros de historia al alcanzar la mítica cifra de 2.000 victorias en el hipismo venezolano a bordo del ejemplar Fast Ball, sitial de honor que comparte únicamente con Juan Vicente Tovar y Balsamino Moreira. Su última victoria en las pistas venezolanas se produjo el 29 de febrero de 2004 sobre la silla de Amor Salvaje, cerrando una trayectoria ininterrumpida de 45 años que culminó oficialmente con su retiro anunciado el 5 de julio de 2004.
Con la partida física de Ángel Francisco Parra, el deporte nacional pierde a un profesional íntegro, ejemplo de temple y maestro de generaciones. La afición hípica, los gremios del turf y la hípica venezolana en pleno rinden tributo a un gigante zuliano cuya memoria y hazañas permanecerán indelebles en la memoria colectiva del país.

