«Si vamos en la dirección correcta, lo que tenemos que hacer es seguir adelante».
— Proverbio budista
Por José «Cheo» Salazar
X: @Cheotigre
Opinión
LA NUEVA ANTORCHA. — Tras más de cuatro horas sin electricidad, me sumerjo en mis pensamientos. En medio de la oscuridad, las altas temperaturas y el silencio, reflexiono sobre la tragedia que vivimos los venezolanos. «Piensa mal y acertarás», reza la sabiduría popular; empero, como soy optimista por naturaleza, procuro pensar siempre en positivo. Me aferro a la esperanza sin perder el sentido de la realidad, pues eso nos fortalece.
La realidad es que la administración Trump, jugando estrictamente en favor de los intereses del pueblo estadounidense, pareciera no percatarse del malestar social que se acrecienta en la población venezolana ante la falta de respuestas para, por lo menos, mitigar la pavorosa crisis que azota a nuestra sociedad. Entendemos que se dio un gran paso; sin embargo, aún no vemos la luz al final del túnel. El trabajo del 3E2026 quedó a medias: Maduro está preso, pero su sistema y su gente continúan, y la crisis se agiganta. No ha mejorado la situación económica, social ni política; por el contrario, vamos de mal en peor.
La intervención y el manejo de los recursos petroleros y mineros deberían ser un juego de «ganar-ganar», pero lo que ha sucedido hasta ahora solo beneficia a una de las partes. Esta situación puede tomar un giro peligroso para la búsqueda de la ansiada estabilización. La presión de esta crisis insoportable podría desatar un estallido social; el hambre no espera y es imperativo poner oído al pueblo.
Existe un caldo de cultivo que podría provocar un estallido, un escenario donde, al desatarse los demonios, el país entraría en una espiral de violencia sin precedentes. Este sería un proceso indeseable y desestabilizador. Sin estabilidad, la ofrecida recuperación económica y la legitimación de un gobierno mediante elecciones libres, transparentes y creíbles no serán posibles; mucho menos habrá una recuperación de la democracia plena ni inversiones que nos coloquen en el sendero de la prosperidad general. La incertidumbre, también, es revolucionaria.
En mi condición de optimista enfermizo, me pregunto en medio de las sombras: ¿Será que vamos en la dirección correcta y es el fallo constante de los servicios públicos lo que nos sume en el pesimismo? Todo es posible. Seguiremos esperando que el plan de las tres fases siga adelante. En la medida en que avancemos, veremos resultados.
Lo cierto es que haré otras reflexiones en la oscuridad, porque es seguro que nos volverán a suspender la electricidad por varias horas durante muchos días, semanas y meses. Esperemos que no sean tantos años como en la revolución cubana.
Amanecerá y veremos.
sjose307@gmail.com | 0414 3838097
El Tigre, abril de 2026.

