La designación de Gustavo González López en el Ministerio de la Defensa ratifica la denuncia de la ONU: la estructura represiva del Estado permanece intacta. El exdirector del Sebin, señalado por crímenes de lesa humanidad y torturas, asume el mando de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana en un movimiento que blinda a los altos mandos acusados de violaciones sistemáticas a los derechos humanos
Con información de Infobae
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LA NUEVA ANTORCHA.— La presidenta encargada, Delcy Rodríguez, nombró el miércoles a Gustavo González López ministro de la Defensa. El oficial asume el cargo tras la salida de Vladimir Padrino López.
La designación ocurre seis días después de que la Misión Internacional Independiente de Determinación de los Hechos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) emitió una alerta crítica. El 12 de marzo, los expertos Alex Neve y María Eloísa Quintero advirtieron en Ginebra que la maquinaria institucional represiva venezolana permanece intacta.
El nuevo ministro de Defensa de Venezuela, el general en jefe Gustavo González López, asiste a un acto en honor a la selección nacional de béisbol tras su victoria en el Clásico Mundial de Béisbol en el Palacio de Miraflores en Caracas, el 18 de marzo de 2026. Foto: Juan Barreto / AFP
La misión denunció que funcionarios militares de alto nivel, identificados previamente como responsables de crímenes de lesa humanidad, continúan en el ejercicio de altos cargos. El ascenso de González López materializa los temores expresados por la comunidad internacional sobre la falta de justicia.

Múltiples documentos de la ONU sustentan el expediente contra el nuevo titular de la Defensa, especialmente el Informe de 2020 y las actualizaciones de 2023. Las investigaciones concluyen que González López, durante su gestión en el Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin), participó en actos de tortura.
Gustavo Enrique González López, nacido en Carrizal, estado Miranda, el 2 de noviembre de 1960, es un militar con el rango de general en jefe, político y ahora ministro de ma Defensa. Desde el 6 de enero de 2026 fue comandante general de la Guardia de Honor Presidencial de Venezuela y director de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM). Se desempeñó en dos ocasiones como director del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN), y también como ministro de Interiores, Justicia y Paz.
La misión documentó el caso de Josnars Adolfo Baduel, detenido en 2020 durante la denominada Operación Gedeón. Baduel relató que González López lo interrogó personalmente mientras agentes lo sometían a asfixia por inmersión y descargas eléctricas en los genitales.

En el centro de detención conocido como La Tumba, el oficial administró dinámicas de persecución psicológica. Los expertos registraron testimonios acerca de que el militar ofrecía libertades condicionales a cambio de información, mientras mantenía a los detenidos en condiciones de aislamiento prolongado.
Como ministro de Relaciones Interiores en 2015, González López dirigió las Operaciones de Liberación del Pueblo (OLP). En una incursión en la Cota 905, en Caracas, fuerzas estatales ejecutaron extrajudicialmente a 14 jóvenes.
González López justificó la masacre en televisión nacional al declarar que habían muerto «14 maleantes» en enfrentamientos, a pesar de la ausencia de pruebas judiciales. La misión identificó este patrón como política de Estado para criminalizar a sectores populares.
Otro caso relevante involucra a un periodista detenido en Plaza Venezuela, en Caracas. Mientras agentes golpeaban al comunicador, el oficial observaba la agresión sin intervenir para sancionar a sus subordinados, limitándose a enviar mensajes ambiguos sobre las órdenes impartidas.
Exdetenidos describieron un sistema de «policía bueno y policía malo» en El Helicoide, sede del Sebin. Según los relatos, González López asumía el rol de mediador durante los interrogatorios, mientras otros mandos ejecutaban el daño físico para extraer confesiones forzadas.

