Mar. Jul 28th, 2026

Por: Ronny Leonardo Padrón Pérez / Democracia Cristiana Hoy

Opinión

LA NUEVA ANTORCHA.— Desde los sucesos del 11 de abril de 2002, el panorama político venezolano no había exigido con tanta urgencia un clamor popular por elecciones generales. Sin embargo, es imperativo precisar la naturaleza de esta demanda: esta petición no constituye un ruego ante los opresores, sino una exigencia dirigida a la comunidad internacional y a las potencias aliadas que, en cumplimiento del orden global, impulsan un proceso de transición para el restablecimiento pleno del hilo constitucional en nuestra República.

​La experiencia histórica ha dictado una lección indeleble para los demócratas: el grupo que detenta el poder ha demostrado un desprecio absoluto por la dignidad y la vida humana. Esta condición de «grupo delictivo organizado» invalida cualquier posibilidad de interlocución eficiente, pues no se puede negociar con quienes han hecho de la arbitrariedad su única norma de conducta.

​El despertar de la soberanía popular

​Resulta satisfactorio observar el elevado grado de asertividad y conciencia que ha manifestado la sociedad venezolana. El hito del domingo 22 de octubre de 2023, con las elecciones primarias de la Plataforma Unitaria Democrática, marcó un punto de inflexión definitivo. Han quedado atrás los días de un pueblo diezmado por el sistema socialista y por la actuación de una «falsa oposición» —cómplice necesaria cuya permanencia en la escena política respondía exclusivamente a la voluntad del opresor.

​Hacia una legitimidad inquebrantable

​Bajo el liderazgo de la nueva jefatura política, legitimada por el mandato popular, la nación avanza de manera indetenible hacia la recuperación de un sistema democrático de libertades. Nuestra ruta es clara: el ejercicio del sufragio universal, directo y secreto, bajo condiciones electorales libres, justas y transparentes.

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​Este proceso es, en última instancia, el antídoto eficaz contra la pretensión totalitaria de someter y extinguir el pensamiento disidente. La sociedad venezolana ha decidido romper las cadenas de la esclavitud ideológica para reconstruir un futuro de justicia.

Oración y trabajo.