Por Ronny Leonardo Padrón Pérez
Opinión
LA NUEVA ANTORCHA.— Para aquellos que todavía se exaltan frente a la justificada impaciencia de las mayorías de a pie, cabe recordarles el costo humano implícito en esta modalidad de transición tutelada. Si bien es cierto que esta detuvo un auténtico genocidio, no lo es menos su saldo mortal en curso.
Más allá del variopinto material pedagógico —alimento para un intenso debate académico—, esperar resultados gubernativos superiores a los presentes era pedir demasiado, especialmente cuando los personeros más importantes de esta nueva administración siguen siendo aquellos sancionados internacionalmente como violadores de derechos humanos, terroristas, delincuentes administrativos e incluso señalados por tráfico ilícito de drogas.
Se trata de una apuesta harto arriesgada pretender eficiencia por parte de una cáfila estructuralmente delictiva, bajo el solo argumento de ofrecerles impunidad a cambio de cumplir la misión encomendada. A estas alturas, cuando el peso de la realidad ahoga cualquier atisbo de ensoñación, la resistencia cívica, pacífica, continua y no armada es la mejor herramienta que nos va quedando para acelerar la plena vigencia de la República de Venezuela con su bandera de siete estrellas; una tarea que es competencia exclusiva de nuestro ya vapuleado gentilicio.
Prohibido olvidar. Oración y trabajo.
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Publicado en: www.lanuevaantorcha.com

