¡Voy a procrastinar!
Por Alberto García Sánchez
Opinión
LA NUEVA ANTORCHA.— El hábito se vuelve costumbre y termina generando sensaciones riesgosas, como la de fijar posición ante los problemas que asfixian a nuestra sociedad. Tomemos como ejemplo el ámbito político, donde quienes gobiernan muestran una sensibilidad tan extrema que parecen molestarse incluso cuando el roce de un insecto toca su piel.
Sin embargo, ¿cómo silenciar la conciencia frente a las constantes advertencias de «amigos» vinculados al régimen? Se trata de personas que, en el ejercicio de la comunicación social, han desarrollado cierta empatía; no dudo que su intención sea protegerme. Pero más allá de los consejos, está el derecho constitucional que nos respalda para ejercer el libre pensamiento.
Aun así, decido escuchar esas sugerencias, honrando el viejo refrán: «Guerra avisada no mata soldado». Por ahora, entraré en «modo de procrastinación» para seguir disfrutando de la libertad, del aire puro y de la compañía de mis seres queridos.
Me despido por el momento, aunque con la certeza de que una conciencia despierta siempre será intranquila y jamás conformista.
Albert
23/02/26

