La presencia del político opositor, liberado a principios de este año tras la captura de Maduro, fue una de las sorpresas del republicano durante el discurso
Con información de El País
Internacionales
LA NUEVA ANTORCHA.— El primer discurso del estado de la Unión de Donald Trump tras su regreso a la Casa Blanca estuvo lleno de invitados, condecoraciones y algunas menciones a Venezuela. Tras ensalzar la alianza de Estados Unidos con la nación sudamericana en materia petrolera, el republicano celebró como un logro de su Gobierno la liberación de cientos de presos políticos en Venezuela desde la captura y detención de Nicolás Maduro la madrugada del 3 de enero.
Lo que nadie se esperaba era que uno de sus invitados de la noche fuera el ex preso político Enrique Márquez, quien, una vez en la sala, se abrazó con su sobrina. El momento representó así el reencuentro de las familias con cientos de presos políticos liberados estas últimas semanas.
Durante el discurso sobre el Estado de la Unión, el presidente Donald Trump destacó la presencia sorpresa de una opositora venezolana, Alejandra González, quien proviene de una familia muy unida y mantiene un vínculo especial con su tío, Enrique Márquez, figura de la oposición en Venezuela.
Trump relató que, tras postularse a un cargo y oponerse a Maduro, Márquez fue detenido por fuerzas de seguridad y recluido en una prisión en Caracas. González temía no volver a ver a su tío y pensaba que su vida anterior había quedado atrás. El presidente añadió que, tras recientes cambios políticos, funcionarios estadounidenses trabajaron con las nuevas autoridades venezolanas, quienes ordenaron el cierre de la prisión y la liberación de cientos de opositores detenidos, con más liberaciones previstas.
“Alejandra, me complace informarte que no solo han liberado a tu tío, sino que está aquí esta noche”, anunció Trump.
Enrique Márquez ingresó al recinto y abrazó a su sobrina, mientras los legisladores se pusieron de pie y aplaudieron.
La aparición se dio en el contexto de importantes cambios políticos en Venezuela, donde una nueva Ley de Amnistía está permitiendo la liberación de numerosos detenidos tras presión de Estados Unidos. Más temprano, Trump calificó a Venezuela como “nuevo amigo” y “socio”, tras la operación estadounidense que llevó a la captura de Nicolás Maduro.
Márquez fue detenido el 7 de enero de 2025, tras participar en las elecciones presidenciales del 28 de julio de 2024 y cuestionar la victoria atribuida a Nicolás Maduro por el Consejo Nacional Electoral (CNE).
El excandidato fue excarcelado cinco días después del derrocamiento de Maduro y, en un gran golpe de efecto, hizo acto de presencia hoy en el Capitolio cuando Trump le pidió que entrara. Márquez y González se fundieron entonces en un sentido abrazo mientras los legisladores aplaudieron.
El dirigente del partido Centrados, voz representativa de los sectores moderados de la oposición y del chavismo disidente, pasó un año recluido en El Helicoide. Márquez fue uno de los candidatos que compitió en los comicios presidenciales del 28 de julio de 2024, y confrontó duramente al régimen por no presentar las actas que validaban su supuesta victoria. El político asistió a las citas del Tribunal Supremo controlado por el chavismo para presionar por la vía legal la publicación de las actas. Un esfuerzo a todas luces infructuoso porque esta instancia ratificó días después el fraude electoral cometido por el régimen.
El también rector del Consejo Nacional Electoral entre 2020 y 2023, se convirtió en candidato para sortear los obstáculos que Maduro puso a la oposición para bloquear la candidatura de María Corina Machado. Luego de que la ganadora de las primarias de la coalición fuera inhabilitada, y de que esta eligiera como sustituta a la académica Corina Yoris, Márquez se convirtió en un plan B en caso de que el oficialismo intentara tumbar la candidatura de Edmundo González Urrutia.
La detención del político se produjo en medio de la ola de represión que comenzó en días previos al 10 de enero de 2025, día en el que hoy depuesto Nicolás Maduro asumió su tercer mandato. El presidente de Colombia, Gustavo Petro, fue uno de los que cargó con sus antiguos aliados en Caracas por la encarcelación del opositor. “No se podrá defender Venezuela de la injusticia si la injusticia se ejerce desde el poder. Ocho meses detenido lleva Enrique Márquez y con él decenas de colombianos en cárceles venezolanas”, escribió Petro en sus redes sociales tras citar un mensaje de la esposa de Márquez, Sonia Lugo, que abogaba por su liberación.
Márquez fue uno de los primeros presos políticos en ser excarcelados desde la caída de Maduro. Su aparición en la Cámara de Representantes de Estados Unidos parece contener un mensaje claro: enfatizar el tutelaje de Washington sobre Caracas y su rol decisivo en la liberación de los presos políticos cuando organizaciones defensoras de los derechos humanos, familiares y opositores denuncian la falta de inclusión de la Ley de Amnistía aprobada por la Asamblea Nacional.

