Los servicios públicos, la salud y la vialidad colapsaron por la desidia oficial
Por Alexander Compiani
Regiones / Anzoátegui
LA NUEVA ANTORCHA. — La parroquia Zuata, fundada hace 267 años, se encuentra en la más completa miseria. En condiciones paupérrimas viven sus pobladores al sur del estado Anzoátegui, en uno de los municipios más importantes de Venezuela por albergar la Faja Petrolífera del Orinoco, que contiene las reservas petroleras más grandes del mundo.
La pobreza extrema que azota al municipio José Gregorio Monagas —cuya capital es Mapire— se observa crudamente en Zuata debido a los pésimos servicios públicos, la falta de salud y el colapso vial. El despertar de sus pobladores no ha llegado aún, mientras que las autoridades, tanto regionales como municipales, no responden al clamor popular.
Así lo denuncian los parroquianos de esta comunidad, quienes aferrados a la fe, el amor, la espiritualidad y la esperanza, aguardan por un milagro de Dios para superar tanta miseria y ruina. Ante esta delicada situación, es evidente la desatención oficial; las penurias hacen estragos en toda la población y no hay bienestar ni progreso. Hay una realidad innegable: las ganancias del «oro negro» no han llegado para la transformación y el beneficio de los habitantes del municipio.
El infortunio golpea duramente a las familias, quienes sufren por el colapso de los servicios básicos, un ambulatorio de salud sin dotación de insumos, escuelas en condiciones precarias, calles urbanas deterioradas y una vía principal que comunica a Zuata con el resto del estado que se encuentra totalmente «intransitable». Los zanjones en la carretera constituyen un peligro mortal para los usuarios, al igual que el puente sobre el río Zuata, el cual presenta un grave deterioro. ¡Y el alcalde, bien, gracias!
Por si fuera poco, otra de las penurias diarias son los constantes apagones eléctricos que dañan los electrodomésticos de los hogares sin que nadie se haga responsable.
Los denunciantes reclaman al alcalde y al gobernador que se dediquen a trabajar por el mejoramiento de Zuata y que se dignen a ser más eficientes para garantizar una mejor calidad de vida. Exigen inversiones urgentes en infraestructura, salud, vialidad y en el sector agropecuario. ¡Basta ya de desidia, cumplan con su deber!
Asimismo, los parroquianos reconocen con autocrítica que ellos mismos han sido corresponsables de la problemática social por haberlo permitido, dejando que otras personas manejen de forma apática las riendas de los problemas que afectan a todos. «A Zuata la doleremos todos, en especial quienes vivimos aquí porque nos pertenece. Por eso salimos a demandar soluciones a las necesidades que padecemos», afirmaron.
La incongruencia es total: Zuata es una parroquia bendecida por Dios al estar ubicada sobre la mayor reserva de hidrocarburos del planeta; sin embargo, no ha recibido el beneficio de esa riqueza. Finalmente, denunciaron que los empleos que genera la industria petrolera local son vendidos a personas foráneas que provienen de otras ciudades de Anzoátegui o de los estados Monagas y Bolívar, excluyendo a la mano de obra local.
¡Zuata necesita que su propia gente comprometida luche y defienda su bienestar, saliendo a exigir las justas reivindicaciones en infraestructura, servicios eficientes, salud digna y una vialidad impecable!
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