El exfiscal Zair Mundaray alertó que se teme por la integridad física de Rojas, quien «viene sufriendo malestares de salud y además le han restringido las visitas»
Con información de El Nacional
Nacionales
LA NUEVA ANTORCHA.- El exfiscal Zair Mundaray denunció que el periodista y preso político Carlos Julio Rojas fue confinado a una celda de castigo, conocida como Tigrito, en el centro de reclusión El Helicoide, sede del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin) en Caracas.
A través de redes sociales, Mundaray alertó que se teme por la integridad física de Rojas, quien «viene sufriendo malestares de salud. Además, le han restringido las visitas».
«El régimen no se conforma con mantenerlo secuestrado sin causa alguna, además se ensaña por su capacidad de organización vecinal y cívica. La cadena de mando del Helicoide es responsable de su integridad, todo se está documentando», afirmó.
#URGENTE El periodista y activista de DDHH CARLOS JULIO ROJAS ha sido confinado a una celda de castigo (tigrito) en la sede de SEBIN Helicoide, se teme por su integridad física, viene sufriendo malestares de salud y además le han restringido las visitas. El régimen no se… pic.twitter.com/E9LwoReibl
— Zair Mundaray (@MundarayZair) June 10, 2025
¿Por qué fue detenido Carlos Julio Rojas?
Carlos Julio Rojas fue detenido el 15 de abril del año pasado, por dos hombres encapuchados en plena vía pública. Según el fiscal general Tarek William Saab, enfrenta acusaciones que van desde asociación delictiva hasta terrorismo, conspiración e instigación al delito, además del intento de magnicidio.
Este intento de magnicidio se relaciona con supuestas conexiones a un plan para asesinar a Nicolás Maduro durante el acto de inscripción de su candidatura el 25 de marzo, antes de las elecciones presidenciales del 28 de julio.
El fiscal aseguró que Rojas sería parte del partido Vente Venezuela (VV), liderado por María Corina Machado, afirmando que recibía instrucciones de la exdiputada para incitar protestas violentas en el país.
Su familia y defensores afirman que no existe ninguna prueba y que el proceso ha estado plagado de irregularidades. Durante todo este año, el comunicador ha estado bajo una defensa pública impuesta por el Estado.
El caso ha generado preocupación internacional. Amnistía Internacional lo declaró preso de conciencia, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos le otorgó medidas cautelares y el alto comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Volker Türk, ha pedido su liberación.

