Vie. Jul 31st, 2026

La violencia irracional de estos grupos extremistas que buscan el Poder por la fuerza y que luego de ganarlos por la vía electoral y democrática pretenden conservarlos a través del mismo método, están tiñendo las calles de rojo en diferentes latitudes

Por William Miquilena / CNP 9.192

Internacionales

LA NUEVA ANTORCHA.- Los hechos que acontecen a diario en México, Ecuador, Chile, Brasil y los más recientes en Colombia y Bolivia revelan la incertidumbre y la agonía de los llamados grupos de izquierda o extremistas que se entretejen en células por todo el mundo con el mismo accionar, nivel de comunicación, raciocinio y organización en busca de hacerse por cualquier medio del Poder, para después encontrarse entrampados en su propia trama de no saber gobernar y empobrecer a los pueblos, matándonlos de hambre, tristeza e incertidumbre.

América Latina, una región históricamente marcada por vaivenes políticos, vive un nuevo capítulo en la proliferación de gobiernos de izquierda. Si bien la «marea rosa» de principios de siglo XXI tuvo sus particularidades, la actual configuración presenta nuevos matices y desafíos, especialmente evidentes en las presidencias de Gustavo Petro en Colombia y Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil, ClaudiaSheinbaum en México y las ansias de retorno de Evo Morales en Bolivia y las aspiraciones de Correa en Acuador que fueron aplastadas por Noboa. Este informe periodístico explora el impacto, las oportunidades y los obstáculos que enfrentan estos líderes, contextualizándolos dentro de la dinámica regional y la percepción internacional.

Colombia: La Paz Total de Petro ante una oposición creíble

La llegada de Gustavo Petro a la presidencia de Colombia en 2022 marcó un hito histórico. Por primera vez, un líder de izquierda asumía el poder en un país tradicionalmente conservador y con profundas raíces en el bipartidismo. Su victoria, forjada tras años de crecimiento electoral constante, prometió una agenda de cambios profundos centrados en la «Paz Total», la reforma agraria, la transición energética y la lucha contra la desigualdad.

Sin embargo, el camino de Petro no ha sido sencillo. Enfrenta un Congreso multipartidista donde su coalición, el Pacto Histórico, aunque influyente, no goza de una mayoría abrumadora. Esto ha llevado a negociaciones constantes, a veces turbulentas, para impulsar sus reformas.

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La ambiciosa reforma laboral y otras iniciativas sociales han encontrado resistencia significativa, lo que ha llevado al gobierno a buscar nuevas estrategias, como la propuesta de un referéndum popular para movilizar su base.

En el ámbito de la «Paz Total», que busca negociar con diversos grupos armados, el gobierno de Petro ha intensificado la presión militar mientras mantiene diálogos a nivel local. Sin embargo, los desafíos de seguridad persisten, y la consecución de una paz duradera sigue siendo una tarea compleja y de largo aliento.

La imagen de Petro, aunque inicialmente alta, ha enfrentado el desgaste natural de la gestión y la polarización política. La narrativa mediática internacional ha oscilado entre la expectación por sus propuestas transformadoras y la preocupación por la viabilidad de algunas de sus políticas y los obstáculos institucionales.

Dos hechos han profundizado esta brecha en la lucha por la consolidación del Gobierno de Gustavo: El atentado contra Miguel Uribe Turbay y los atentados con explosivos que dejaron varios muertos.

Brasil: El retorno de Lula y el desafío de la polarización

El regreso de Luiz Inácio Lula da Silva a la presidencia de Brasil en 2023 representó un contrapeso a la ola de derechas que había dominado la política brasileña con Jair Bolsonaro.

Lula, una figura icónica de la izquierda latinoamericana, asumió el cargo con la promesa de reconstruir la economía, combatir el hambre y fortalecer la democracia tras un período de alta polarización.

A diferencia de su primer mandato, donde gozó de un mayor consenso, el actual gobierno de Lula enfrenta un Brasil profundamente dividido. La influencia del «bolsonarismo» sigue siendo significativa, lo que dificulta la gobernabilidad y la implementación de políticas sin una fuerte oposición. La izquierda brasileña, si bien logró la victoria electoral, aún lidia con una crisis interna y la necesidad de consolidar una unidad efectiva para enfrentar los desafíos económicos y sociales.

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En el plano económico, Lula ha buscado reactivar el crecimiento y los programas sociales, pero se enfrenta a un escenario global complejo y a presiones internas. Las relaciones internacionales de Brasil, bajo Lula, han priorizado el fortalecimiento de los lazos con otros países sudamericanos, la diplomacia multilateral a través de la ONU y la OEA, y un rol más activo en foros como el BRICS. Esta postura busca consolidar a Brasil como un actor relevante en un mundo multipolar.

La cobertura mediática internacional sobre Lula, en general, ha sido de cautela y observación, reconociendo su experiencia y liderazgo, pero también señalando los retos que implica gobernar un país tan fragmentado.

Comparación Regional: Entre viejas y nuevas izquierdas

La situación de Colombia y Brasil ofrece un contraste y a la vez puntos de convergencia con otras experiencias de izquierda en la región:

  • Venezuela: La «Revolución Bolivariana» de Hugo Chávez, y ahora de Nicolás Maduro, ha sido el ejemplo más radical de gobierno de izquierda en la región, con un fuerte enfoque antiimperialista y una economía centralizada. Sin embargo, ha enfrentado una profunda crisis económica, social y política, con consecuencias humanitarias significativas y un aislamiento internacional creciente. Las diferencias con los gobiernos de Petro y Lula son claras en cuanto a la apertura económica y el respeto a las instituciones democráticas, aunque todos comparten el interés por la autonomía nacional.
  • Bolivia: El Movimiento al Socialismo (MAS) de Evo Morales marcó una era de empoderamiento indígena y nacionalización de recursos. Aunque su legado es complejo y su salida del poder estuvo marcada por una crisis, el MAS sigue siendo una fuerza política importante. El debate sobre la democracia y la generación de riqueza sigue siendo central en el país.
  • Perú: La izquierda peruana, aunque con una tradición histórica, ha enfrentado una «debacle» reciente, evidenciada por la caída del gobierno de Pedro Castillo y las profundas fracturas dentro del movimiento. A diferencia de Colombia y Brasil, donde la izquierda ha logrado consolidar liderazgos con mayor alcance, en Perú la inestabilidad política ha sido una constante.
    Las políticas económicas de los gobiernos de Petro y Lula, aunque con matices, tienden a buscar un equilibrio entre la intervención estatal y la inversión privada, a diferencia de los modelos más estatistas o centralizados que se observaron en Venezuela. Si bien buscan una mayor justicia social y redistribución, no han planteado un quiebre radical con el sistema económico existente, lo que los diferencia de la experiencia venezolana.
    Repercusiones Regionales e Internacionales
    La presencia de gobiernos de izquierda en Colombia y Brasil tiene repercusiones significativas en la estabilidad y las dinámicas regionales. Si bien no se observa la formación de un «eje» ideológico monolítico como en décadas pasadas, existen puntos de encuentro en la búsqueda de una mayor integración regional, la defensa de la soberanía y una postura más crítica frente a la influencia de potencias extrarregionales.
    La comunidad internacional observa con atención. Mientras algunos ven con esperanza la posibilidad de una nueva ola progresista que aborde problemas como la desigualdad y el cambio climático, otros mantienen una mirada escéptica, preocupados por la sostenibilidad económica de las propuestas y los riesgos de polarización interna.
  • Conclusión:
    Los movimientos de izquierda en América Latina, representados hoy de manera prominente en Colombia y Brasil, navegan en un complejo entramado de expectativas populares, resistencia política y un escenario global incierto. La capacidad de los gobiernos de Petro y Lula para consolidar sus agendas de cambio, sin caer en la polarización extrema o la inestabilidad institucional, determinará no solo su propio futuro, sino también la trayectoria de la izquierda en la región en los próximos años. El pulso entre la esperanza de transformación y los desafíos de la gobernabilidad democrática sigue siendo el motor de la política latinoamericana.
    Este informe es un punto de partida y puede ser ampliado con más detalles, estadísticas y análisis específicos según las necesidades.