Mar. Sep 15th, 2026

Por Ronny Leonardo Padrón Pérez

Opinión

LA NUEVA ANTORCHA.— No ha sido poco el tiempo que la República de Venezuela ha padecido bajo un régimen de facto, socialista y genocida —contando al menos desde el 11 de abril de 2002— para que ahora, en lugar de un presidente de la República electo el domingo 28 de julio de 2024, nos venga a «caer» una transición tutelada por los EE. UU. hasta no se sabe cuándo. Como algunos todavía tenemos libertad para opinar, incluso respecto a esa tragedia (así sea con cautela), procedemos.

​La tragedia en cuestión no es solo pasado; el presente también se antoja nefasto (y no es por malagradecido) y, si nos descuidamos, nuestro porvenir pudiera llegar a ser bastante malo. Veamos. En escritos anteriores referimos el dolo imperdonable de las fuerzas militares y policiales venezolanas al constituirse en el brazo armado del grupo delictivo organizado aún dominante. Es de temer que tales corporaciones uniformadas traten de subsistir para hacerse con un lugar en esa República de Venezuela plenamente restaurada; algo totalmente inadmisible si entendemos que bastaría con solo uno de sus miembros en activo para hacer peligrar cualquier experimento democrático.

​La anterior remembranza viene a cuento por nuestra necesidad de internalizar, como sociedad, aquello que consideramos el motivo del actual estado de cosas: el presidente electo de la República de Venezuela todavía carece de una fuerza militar y policial con la disposición y capacidad de mantener el orden público, condición política sine qua non habida cuenta de la naturaleza criminal del sistema opresor ahora tutelado. No bastó con el porcentaje electoral obtenido —inédito en la historia patria— ni con el clamor nacional en pro de un régimen democrático de libertades. Solo aquellos con el poder de las armas garantizan la transición.

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​En consecuencia, si bien es cierto que hoy no es mucho lo que el venezolano de a pie puede hacer para cambiar el presente, también lo es nuestra capacidad de aprender tan dolorosa lección. Debemos activarnos desde ya en torno a la necesidad de proveernos de organizaciones militares y policiales sujetas a la Constitución y a la Ley. Oración y trabajo.

caballeropercivall@gmail.com