Jue. Jul 30th, 2026

Por Ronny Leonardo Padrón Pérez

Opinión

LA NUEVA ANTORCHA.- Son pocas las ocasiones en que un solo binomio conceptual alcanza a definir de manera indefectible la naturaleza política del sistema. Tratándose del régimen democrático de libertades, es precisamente esa libertad de expresión la que constituye fundamento sine qua non de su plena vigencia.

No por casualidad el artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos consagra esta libertad como atribución inherente a cada persona; no podía ser menos si entendemos que la pervivencia de un sistema democrático depende absolutamente de una libertad de expresión plenamente vigente, sin censura.

Lo anterior puede parecer retórica, sin embargo, aquellos con la suficiente experiencia social como para discernir sobre la ausencia de esa libertad, comprenderán en rigor la desgracia inherente a tal privación. Porque no existe mejor herramienta humana para diagnosticar a la sociedad democrática que un ejercicio vigoroso de la libertad de expresión sea a través de la comunicación social profesional, o por la misma ciudadanía de a pie.

Cómo no agradecer los servicios prestados por esa libertad de expresión si recordamos el Watergate, los sobornos de Fujimori, o la corrupción orgánica dentro de la FIFA, eventos que contribuyeron en mucho a perfeccionar la institucionalidad democrática; Pero, innumerables los que, a diario, casi siempre bajo reserva, y arriesgando la propia vida, ejercen su libertad de expresión poniendo bajo prueba a esa misma sociedad humana. Prohibido olvidar. Oración y trabajo.
caballeropercivall@gmail.com

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