Mié. Jul 29th, 2026

Por Ronny Leonardo Padrón Pérez

Opinión

LA NUEVA ANTORCHA.— Ni más ni menos. La historia de Hispanoamérica lo certifica, la República de Venezuela es su más reciente evidencia. Varias encíclicas papales ya alertaban desde hace mucho respecto a la tragedia implícita del socialismo en el poder, -la Rerum Novarum de 1891 fue la más destacada- en perfecta consonancia con la actualidad política mundial.

No existe aberración política ajena al socialismo cuando es gobierno, sin olvidar las depravaciones que acomete cuando le busca. Porque en definitiva es el disfrute vano del poder político y no el bien común el auténtico desiderátum de sus cabecillas, únicos beneficiarios de tales argucias.

Por desgracia, nuestra Pequeña Venecia funge de laboratorio sociológico marxista de perpetuación burocrática, a saber: el Golpe de Estado cruento aquel 4/02/1992, pasando por renuncias presidenciales luego desconocidas durante el 11 de abril de 2002, hasta la actual subordinación política frente a la potencia militar extranjera que apresó por vía de fuerza al presidente del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), solicitado como estaba por tribunales penales foráneos, en fecha tan reciente como el pasado 3 de enero.

Las antedichas referencias nos permiten comprender con largueza la total ausencia de ética cristiana por parte de un conglomerado gobiernero que desprecia la vida humana, verbigracia: la gestión del PSUV en materia de presos políticos durante 24 años de hegemonía.

En fin, cuando la totalidad de la dirección nacional del PSUV de manera pública, notoria y comunicacional se somete ante la tutela de los Estados Unidos de América sobre el régimen de facto constituido por ese mismo grupo delictivo organizado (así lo califica la jurisdicción penal del país norteño), podemos concluir que toda jefatura política socialista reconoce a la fuerza militar y/o policial legítima y superior, como el único límite eficiente para sus desordenadas ansias de poder. Oración y trabajo.
caballeropercivall@gmail.com

Puede interesarte...  Democracia Cristiana Hoy: Valió la pena solo si aprendimos