Trabajadores de sectores estratégicos, jubilados y sociedad civil unifican sus voces en Anzoátegui para exigir salarios dignos y el fin de la precariedad económica
Redacción La Nueva Antorcha
Regiones / Anzoátegui
LA NUEVA ANTORCHA.— La emblemática Plaza Bombón de Barcelona se convirtió este jueves en el epicentro de una movilización histórica que superó todas las expectativas de convocatoria. Desde tempranas horas, una marea humana compuesta por trabajadores de todos los gremios tomó los espacios del recinto, dejando en evidencia que el descontento social por la pérdida del poder adquisitivo ha alcanzado un punto de no retorno en la entidad. La consigna fue única y contundente: la exigencia inmediata de un ajuste salarial que se corresponda con la realidad inflacionaria que asfixia al hogar venezolano.
La protesta logró amalgamar a sectores que representan el motor productivo y social de la nación. Empleados de las industrias eléctrica y petrolera, pilares de la economía regional, marcharon hombro a hombro con profesionales de la salud, obreros y el sector educativo. Los docentes, quienes han mantenido una lucha constante por sus reivindicaciones, recalcaron durante la jornada que los ingresos actuales no cubren ni siquiera el costo mínimo de la canasta alimentaria, condenando a los servidores públicos a una situación de indigencia técnica.
Un aspecto profundamente humano y destacado de la movilización fue la presencia masiva de los jubilados y pensionados. Estos ciudadanos, tras dedicar décadas de servicio al país, denunciaron que sus asignaciones mensuales son «simbólicas» y no alcanzan para costear medicamentos básicos ni una dieta balanceada. Acompañados por amas de casa y trabajadores de sectores conexos, el clamor de los adultos mayores resonó en toda la plaza como un recordatorio del abandono institucional que padece este sector vulnerable.
Líderes sindicales presentes en la concentración señalaron que esta unidad de gremios no tiene precedentes recientes en el estado Anzoátegui. La convergencia de intereses entre profesionales y la clase obrera demuestra que la crisis económica no distingue jerarquías, afectando por igual a quienes operan las plantas industriales como a quienes forman a las futuras generaciones en las aulas de clase. «No pedimos bonos, exigimos que nuestro trabajo sea valorado con un sueldo que nos permita vivir con dignidad», expresaron diversos voceros durante el mitin.
La jornada cerró con una advertencia clara hacia las autoridades nacionales y regionales: de no obtener respuestas concretas en el corto plazo, las acciones de calle se intensificarán de manera progresiva. La multitudinaria asistencia en la Plaza Bombón marca el inicio de una nueva etapa de presión social en el oriente del país, donde la sociedad civil organizada ha decidido romper el silencio para defender el derecho fundamental a una remuneración justa y una vida digna.
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