Las autoridades confirman 16.592 heridos y despliegan asistencia para más de 15.000 damnificados, mientras la solidaridad internacional y conmovedores rescates marcan las horas más difíciles del país
Por William Miquilena CNP 9192
Sucesos
LA NUEVA ANTORCHA. — A casi dos semanas del devastador «doble sismo» de magnitudes 7,2 y 7,5 que sacudió la costa norte de Venezuela el pasado 24 de junio, el país enfrenta la peor crisis humanitaria y de infraestructura. Los equipos de rescate nacionales, apoyados por brigadas especialistas de 33 países, continúan trabajando a contrarreloj entre los escombros de las zonas más golpeadas, principalmente en el estado La Guaira —declarado zona de desastre natural— y el Distrito Capital, con la fe puesta en localizar a unas 140 personas que aún permanecen reportadas como desaparecidas.
Las agencias de noticias aliadas y los reportes de última hora elevan oficialmente a 3.342 el número de víctimas fatales causadas por el devastador doble sismo del pasado 24 de junio, mientras los equipos de socorro mantienen la búsqueda de miles de ciudadanos reportados como desaparecidos.
El panorama humanitario tras el desastre natural sigue siendo la prioridad informativa en el norte de Sudamérica. Con más de 16.000 heridos atendidos y decenas de miles de familias distribuidas en refugios transitorios, las autoridades sanitarias internacionales advierten que la presión sobre el sistema hospitalario de la región central del país es extrema. Los planes de reubicación hacia otros estados del interior avanzan a cuentagotas debido a las fracturas en las principales autopistas y las limitaciones en el suministro de combustible.
El panorama habitacional es crítico tras confirmarse el colapso total de 189 edificaciones y daños estructurales severos en otros 885 inmuebles a nivel nacional, dejando a más de 15.000 personas en la condición de damnificados absolutos. Ante la contingencia, el Ejecutivo nacional y los organismos de protección civil han habilitado 59 campamentos transitorios para atender de forma inmediata a unas 86.177 familias que requieren asistencia de emergencia. Asimismo, se ha iniciado un plan de contingencia aérea y terrestre para el traslado y reubicación de cientos de núcleos familiares hacia refugios acondicionados en estados del interior del país menos afectados por la actividad sísmica, garantizándoles atención médica y psicológica de urgencia.
La magnitud de la tragedia no ha distinguido sectores sociales, y aunque la prioridad de los cuerpos de socorro se ha centrado en el anonimato de las comunidades vulnerables, el luto también ha tocado al mundo de la cultura y el entretenimiento del país, reportándose el lamentable fallecimiento de figuras públicas atrapadas en el colapso de estructuras residenciales en el este de Caracas. Por otro lado, las labores de rescate han dejado momentos de profunda luz en medio de las ruinas; de acuerdo con los reportes oficiales, un total de 6.462 personas han sido rescatadas con vida desde el inicio de la emergencia, incluyendo a reconocidas personalidades del modelaje y las artes que se sumaron como voluntarios o que lograron ser extraídas con éxito tras pasar horas confinados bajo el hormigón.
Entre las historias más conmovedoras que se han viralizado en las últimas horas destaca la de Hernán Gil, un humilde vigilante de un estacionamiento en Catia La Mar, estado La Guaira, quien se convirtió en el símbolo de la resiliencia nacional tras permanecer atrapado durante más de 60 horas. Un contingente internacional compuesto por un centenar de rescatistas de casi una decena de naciones unió esfuerzos en una peligrosa y milimétrica maniobra de ingeniería para extraerlo sano y salvo. Anécdotas como el inesperado alivio que supuso una ligera llovizna sobre la costa, permitiendo que potenciales sobrevivientes atrapados tuvieran una fuente mínima de hidratación, mantienen la esperanza de los rescatistas en el terreno.
Por su parte, la Fundación Venezolana de Investigaciones Sismológicas (Funvisis) informó que ya se han contabilizado cerca de 890 réplicas desde los sismos principales, siendo la última de magnitud 4,2 con epicentro frente a las costas de La Guaira, lo que sigue generando alertas y episodios de ansiedad colectiva en la población. La Organización Panamericana de la Salud (OPS) y la red Alliance 2015 mantienen un despliegue de Equipos de Atención Especializada (EMT) en los centros hospitalarios de la región central, los cuales operan bajo una presión extrema debido a la escasez crítica de insumos médicos y cirugías acumuladas.
Mientras el decreto de siete días de luto nacional sigue vigente, la sociedad civil y diversas organizaciones no gubernamentales han redoblado la instalación de centros de acopio para canalizar agua potable, mantas, kits de higiene y alimentos no perecederos. A pesar de las dificultades logísticas y el cierre temporal de las operaciones comerciales en el principal aeropuerto del país debido a daños en su estructura, los canales humanitarios en las fronteras terrestres permanecen abiertos para garantizar el flujo de la ayuda internacional que busca sostener a Venezuela en este duro camino hacia la reconstrucción.

