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​El centenario del nacimiento de la radio en el país evoca la hazaña histórica de la emisora AYRE frente a un presente marcado por el cierre masivo de estaciones y el desafío de mantener informada a la ciudadanía.

Redacción La Nueva Antorcha

Nacionales

​LA NUEVA ANTORCHA. — Tal día como hoy, hace exactamente un siglo, la historia de la comunicación en Venezuela cambió para siempre. El Nuevo Circo de Caracas se convirtió en el epicentro de la primera transmisión radial en vivo del país a través de la pionera emisora AYRE, una estación que funcionaba por suscripción y que inauguró el uso de la Amplitud Modulada (AM) mediante ondas hertzianas. Aquella época dorada, donde la magia del medio obligaba a los artistas y agrupaciones musicales a presentarse estrictamente en vivo debido a la inexistencia de música grabada, marcó el inicio de una relación indisoluble entre el pueblo venezolano y el espectro radioeléctrico.

​Sin embargo, a 100 años de aquel hito tecnológico y cultural, el panorama para la radiodifusión nacional dista mucho de ser una celebración. El sector enfrenta hoy un contexto histórico sumamente hostil, caracterizado por las sistemáticas amenazas de un régimen oprobioso y opresor que ha ejecutado una política de asfixia contra la libertad de expresión. Lo que nació como un espacio para la integración y la libre difusión de las ideas, ha sido cercado por mecanismos de control político que buscan callar las voces disidentes y uniformar el debate público.

​La crisis de la radio venezolana se traduce en cifras alarmantes que evidencian el desmantelamiento del aparato comunicacional independiente. Durante las últimas dos décadas, las autoridades gubernamentales han ordenado el cierre masivo de cientos de estaciones radiales en todo el territorio nacional, utilizando la vía administrativa del vencimiento de concesiones como un arma de censura indirecta. Este patrón de persecución no solo ha dejado a miles de profesionales de la comunicación sin su fuente de sustento, sino que ha convertido a vastas regiones del país en auténticos «desiertos informativos».

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​Frente a este escenario de opresión, los radiodifusores, periodistas y técnicos que aún se mantienen al aire libran una batalla diaria por la supervivencia. Los retos actuales de la radio no solo implican resistir los embates de la censura y la autocensura impuesta por el temor a las sanciones, sino también operar en medio de una severa crisis de servicios públicos, fallas de conectividad y la imposibilidad de acceder a repuestos para mantener operativos los transmisores que dan vida a las ondas hertzianas.

​A pesar del silenciamiento forzado de micrófonos en cada rincón de la geografía nacional, la radio se niega a desaparecer y reafirma su vigencia como el medio más cercano a las comunidades. Cien años después de que AYRE encendiera sus equipos en Caracas, el desafío del circuito radial independiente sigue siendo el mismo: romper el cerco oficial, defender la verdad frente a la propaganda y mantener encendida la antorcha de la información libre en los hogares venezolanos.

Ficha técnica:

AYRE, inaugurada en Caracas el 23 de mayo de 1926, fue la primera estación de radio en Venezuela. Operaba sin anuncios comerciales y se financiaba mediante una cuota mensual a los usuarios, marcando el hito de la Amplitud Modulada (AM) y el inicio de la radiodifusión en el país.

Datos Clave de la Emisora

  • Fundadores: Coronel Arturo Santana, Luis Roberto Scholtz y Alfredo Möller.
  • Inauguración: 23 de mayo de 1926 (fecha que instituyó el Día de la Radiodifusión en Venezuela).
  • Formato de Pago: Los usuarios pagaban una suscripción o cuota por el derecho de uso y los equipos receptores.
  • Programación: Lectura de noticias del diario El Nuevo Diario, humor y música en vivo o desde discos.
  • Cierre: Clausurada en 1928 por orden del dictador Juan Vicente Gómez, a raíz de sospechas de conspiración.