Con información de Infobae
Internacionales
LA NUEVA ANTORCHA. — Las autoridades exigieron al diplomático el cese de toda alusión o comparación que menoscabe la dignidad, la soberanía o el buen nombre de la nación.
El Gobierno de Venezuela convocó este martes al embajador de Irán en Caracas, Ali Chegini, para entregarle una nota de protesta por “expresiones despectivas e impropias” sobre las instituciones y autoridades venezolanas, según informó la Cancillería. El comunicado, difundido a través del canal oficial de Telegram, no especifica cuáles fueron las declaraciones que motivaron la protesta ni quién las realizó.
En la nota, la cartera exigió “el cese de toda alusión o comparación que menoscabe la dignidad, la soberanía, la institucionalidad o el buen nombre de Venezuela”. La Cancillería subrayó que la posición venezolana sobre las relaciones internacionales se basa en el respeto recíproco, la igualdad soberana, la no injerencia en los asuntos internos y los principios del derecho internacional.
Las relaciones entre Teherán y Caracas fueron estrechas desde la presidencia de Hugo Chávez (1999-2013), sustentadas en su oposición común a Estados Unidos. El régimen iraní se consolidó como uno de los principales aliados de la administración venezolana, especialmente en 2020, cuando la escasez de gasolina llevó a Venezuela a adquirir combustible iraní.
Tras la captura de Nicolás Maduro en Caracas el pasado 3 de enero y su posterior traslado a Nueva York, el gobierno de la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, y Estados Unidos acordaron restablecer sus relaciones diplomáticas y consulares, interrumpidas desde principios de 2019.
Un enfriamiento en las relaciones entre Caracas y Teherán podría representar un punto de inflexión para dos países petroleros que han mantenido una alianza estrecha desde el inicio del mandato de Hugo Chávez en 1999. El líder venezolano impulsó la cercanía con Irán a partir de la oposición compartida a Estados Unidos.
Más allá de la afinidad ideológica, Venezuela e Irán firmaron numerosos acuerdos en las últimas tres décadas en áreas como energía, minería, salud y educación. Durante la crisis económica venezolana de 2020, Irán suministró 1,5 millones de barriles de gasolina ante la imposibilidad de Caracas de refinar su propio crudo.
En 2025, el régimen iraní envió más de dos millones de vacunas contra la poliomielitis y la hepatitis, en un contexto donde Venezuela afrontaba dificultades para conseguir medicamentos debido a las sanciones impuestas por Estados Unidos.
En agosto de 2020, Estados Unidos rechazó la intensificación de la cooperación entre los gobiernos de Venezuela e Irán, tras la denuncia del entonces presidente de Colombia, Iván Duque, sobre la intención de la administración venezolana de adquirir misiles de corto y mediano alcance a través de Teherán.
El entonces secretario de Estado de EE.UU., Mike Pompeo, expresó: “No sorprende que el régimen de Maduro busque en Irán armas mortales. Esto es exactamente por lo que estamos restaurando todas las sanciones de la ONU contra Irán, incluido el embargo de armas. Aplicaremos plenamente esas sanciones”.
En su momento, se respondió a los dichos de Duque asegurando que no se descartaba la compra de armamento de guerra al aliado oriental: “Venezuela no tiene prohibición de comprar lo que necesite (…) y si Irán tiene posibilidades de vendernos una bala o un misil, y nosotros tenemos posibilidades de comprarlo, aprobado, lo vamos a hacer, vamos a ver, hay que estudiarlo”.
“Qué buena idea, hablar con Irán y ver qué misiles tienen de corto, mediano y largo alcance y si está en nuestras posibilidades, dado las grandes relaciones que tenemos con Irán, comprar baterías misilísticas para reforzar la defensa aérea, antiaérea y terrestre”, se sostuvo en aquel momento.

