Mié. Jul 29th, 2026

Por Eduardo Fernández

Opinión

LA NUEVA ANTORCHA.- Son dos palabras, dos conceptos, dos valores, dos necesidades sentidas de la realidad venezolana: Unión y Progreso.

La primera es condición para la segunda. No puede haber progreso si no hay unión. Ya lo dice la escritura: “reino dividido no prevalecerá”.

La unión sirve para construir. La desunión o la división sirve para destruir. Las naciones unidas progresan. Las naciones divididas retroceden.

Venezuela y los venezolanos hemos perdido el primer cuarto de siglo, del siglo XXI, gracias a la división. Hemos retrocedido en todos los órdenes de la vida humana. Retroceso político, menos democracia. Retroceso económico, inflación y recesión. Retroceso social, más pobreza, más desempleo, más miseria, más marginalidad. Retroceso cultural, menos educación, maestros mal pagados. Retroceso sanitario asistencial.
Todo eso se lo debemos a la falta de unión, a la división de la familia venezolana, a la polarización extrema.

No pretendemos, desde luego, que todos pensemos igual. En una democracia es natural que haya diversas opiniones, diversos proyectos. Cuando hablamos de unión nos referimos a la necesidad de compartir las reglas de juego, los principios básicos, las leyes fundamentales.

Unión alrededor del pacto constitucional en el que se establecen los valores compartidos por la comunidad democrática. El respeto a los derechos, humanos, la alternabilidad republicana, el respeto a la soberanía popular como fuente del poder público. El principio de que la fuerza armada debe ser una institución apolítica, no deliberante, al servicio de toda la nación y nunca al servicio de un partido o de un caudillo político.

Unión alrededor del compromiso de respetar a los gobiernos y respetar a la oposición de ellos. Nada de persecución política. Nada de presos políticos. Nada de torturas. Nada de exilados. Venezuela necesita más unión, más democracia, para poder progresar.

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Progreso económico, cero inflación y cero recesión. Progreso político: más y mejor democracia. Progreso social: menos pobreza, menos desempleo, igualdad de oportunidades. Cero miseria. Cero marginalidad. Progreso sanitario asistencial. Progreso cultural. Progreso en materia educativa. Más y mejor educación.

Todo eso podemos lograrlo en un ambiente de unión y de confraternidad.

Seguiremos conversando.