Jue. Jul 30th, 2026

Miles de familias en la capital sucrense cumplen más de 15 días sin el servicio hídrico, viéndose obligadas a consumir agua contaminada que ya genera brotes de enfermedades

Redacción La Nueva Antorcha

Regiones / Sucre

LA NUEVA ANTORCHA.— La crisis por la falta de agua potable en Cumaná ha escalado a niveles alarmantes, dejando a gran parte de la ciudad en un estado de vulnerabilidad extrema. Sectores como Las Delicias de Cancamure y las zonas altas del centro, entre las que destacan Mundo Nuevo, Mirador y Miramar, reportan más de dos semanas de sequía absoluta en sus tuberías.

La desesperación se extiende también a comunidades populosas como Brasil, Bebedero y El Salao, donde la ausencia del líquido vital ha paralizado la vida cotidiana de sus habitantes, quienes denuncian la indolencia de las autoridades ante este colapso de los servicios públicos.

​La situación ha traspasado la frontera de la carencia para convertirse en un grave problema de salud pública. Vecinos de distintas zonas, entre ellos Pedro Jiménez y Carmen Serrano, así como Carmen Badaraco del Barrio Cruz Roja, denuncian que ante la imposibilidad de costear camiones cisterna, muchas familias se han visto obligadas a consumir agua no apta para el consumo humano. Esta medida desesperada ya ha pasado factura: se reporta un preocupante brote de cuadros diarreicos y enfermedades estomacales que mantienen en alerta a la comunidad, sin que hasta ahora exista un plan de contingencia por parte de los organismos de salud.

​En el sector Bebedero, el clamor es el mismo. Los hermanos Marcos Gil y Margot Gil manifiestan que la vida se ha vuelto insostenible sin una gota de agua, mientras que Irene de Badaraco y Querubín Badaraco advierten sobre las condiciones de insalubridad que rodean a los hogares más humildes. La falta de higiene forzada por la escasez está generando un foco infeccioso que amenaza con propagarse rápidamente, especialmente en los sectores más densamente poblados donde el almacenamiento de agua en recipientes inadecuados está agravando la proliferación de bacterias.

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​El impacto de esta crisis ha llegado incluso a las aulas de clase, vulnerando el derecho a la educación de los más jóvenes. En gran parte del estado Sucre, los niños no han podido asistir a las escuelas debido a la imposibilidad de mantener las condiciones mínimas de aseo personal y la gravedad de la crisis hídrica en los planteles. Los padres y representantes temen por la integridad física de sus hijos, asegurando que enviar a los menores a los centros educativos en estas condiciones es exponerlos directamente a contagios en baños y comedores sin mantenimiento.

​La comunidad cumanesa exige una respuesta inmediata y transparente por parte de la hidrológica y el gobierno regional. No se trata solo de un reclamo por un servicio básico, sino de un grito de auxilio ante una emergencia humanitaria que ya está cobrando la salud de los vecinos. Los residentes de Cumaná advierten que, de no restablecerse el suministro de manera regular y garantizar agua de calidad, las protestas y el malestar social continuarán en aumento, pues «un pueblo sin agua es un pueblo condenado a la enfermedad».