Ataques aéreos continuados y bloqueos en el Estrecho de Ormuz incrementan las alarmas por el suministro energético global y la estabilidad regional
Redacción LNA
Internacionales
LA NUEVA ANTORCHA. — La confrontación armada entre las fuerzas militares de Estados Unidos e Irán ha alcanzado una etapa de alta intensidad tras semanas de incursiones y contraataques en puntos estratégicos del Golfo Pérsico. Washington ha mantenido bombardeos sobre instalaciones operativas iraníes, mientras que Teherán ha respondido ampliando sus acciones defensivas y de represalia en zonas de transporte marítimo.
El impacto más inmediato se registra en el Estrecho de Ormuz, uno de los pasos de mayor tránsito petrolero y gasífero del mundo. Reportes de ataques a buques mercantes y cisternas internacionales en la zona han provocado la paralización de varias rutas comerciales y una volatilidad inmediata en las cotizaciones internacionales de los hidrocarburos.
Diversos actores diplomáticos continentales, encabezados por países del sur de Asia, han intensificado las gestiones internacionales para intentar frenar la escalada. Los mediadores advierten que la prolongación del conflicto amenaza con arrastrar a otros estados de la región y desencadenar un desabastecimiento severo en los mercados energéticos globales.
Por su parte, los organismos multilaterales han solicitado una pausa humanitaria urgente y el restablecimiento de los canales formales de negociación para evitar que la confrontación devenga en un choque regional irreversible de consecuencias incalculables.

