Vie. Jul 31st, 2026

Por Alberto García Sánchez / Algarsan

Opinión

LA NUEVA ANTORCHA.- Hay la falsa creencia que solo nos acercamos al Padre Celestial, cuando tocamos la desafiante edad superior a los cincuenta años de edad, que, según los médicos, comienza la aparicion de molestias en el cuerpo humano. Algo así como para reforzar la confianza y alcanzar la serenidad.

Ese criterio es admisible cuando transitamos la vida alejado de la iglesia, de rezar todas las noches o la lectura de la Biblia que nos retroalimenta la riqueza espiritual. Creer y amar a Dios debe estar implícito en la vida de las personas como reconocimiento y admision de la existencia de un ser superior. No obstante, suele ocurrir, con frecuencia, que mencionamos al Padre Celestial cuando padecemos una enfermedad o estamos en la etapa final del ciclo de la vida.

Quién no ha expresado en Castellano o en inglés.
¡0h my good! Los problemas sobrevenidos o la crisis económica, política social del país también tiene sus efectos en la emocionalidad que desemboca en el angudtiante estres como consecuencua de la pérdida de confianza y serenidad.

En estos tiempos de crisis, hace falta fortalecer la esperanza, luchando responsablemente por alcanzar los objetivos propuestos para mejorar la calidad de vida con salarios justos y serenidad.

Hay que salir del confort y luchar hasta el final. No es fácil lograr ese objetivo, pero tampoco imposible. La Biblia nos recuerda que la fe es la salvación y, con ella, debemos transitar la vida, porque no es justo ni sano recordar a Dios cuando nos estremecen los problemas como le ocurre a una amiga que se ha convertido en una quejosa sin hacer absolutamente nada por mejorar su estatus de vida. Hay que aportar a la vida “ mijita” y deja a un lado la quejadera.

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Albert, un reflexión para quienes no creen en la esperanza.