El exdiputado regional cuestiona la efectividad de la presión de calle frente a la agenda geopolítica de EE. UU. y apela a la «calma y cordura» del general Eleazar López Contreras ante la crisis nacional.
Especial / WM
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LA NUEVA ANTORCHA. — Frente al complejo panorama político y social que atraviesa Venezuela, el exdiputado regional José «Cheo» Salazar fijó posición respecto a la efectividad de las protestas ciudadanas y las prioridades de la dirigencia política en medio de las negociaciones de mesa de diálogo.
Salazar expresó severas dudas sobre el impacto real que las movilizaciones de calle puedan generar en la hoja de ruta exterior, especialmente en la estrategia de la administración estadounidense hacia el país. «En función de la realidad, tengo mis dudas de que la presión de la gente protestando en la calle logre un cambio en la estrategia política que adelanta Estados Unidos en Venezuela», aseveró el dirigente.
Ante la incertidumbre institucional y la efervescencia social, el exparlamentario evocó la célebre frase del general Eleazar López Contreras: «calma y cordura», señalando que la prudencia histórica y el pragmatismo deben prevalecer sobre el cálculo partidista inmediato.
La desconexión entre la urgencia electoral y la crisis eléctrica
Para Cheo Salazar, la discusión del liderazgo político nacional sufre de un grave sesgo de prioridades al centrar todo el debate en el calendario electoral, ignorando el colapso de los servicios básicos fundamentales como el sistema eléctrico nacional.
«Mientras la clase política instala la mesa de diálogo y se ponen de acuerdo para el necesario y ansiado proceso electoral, no ha sido posible que coincidan en una junta de gobierno transitoria destinada a la reconstrucción, por lo menos, del sistema eléctrico», cuestionó el exdiputado.
Salazar enfatizó el contraste entre la premura del sector político y la cotidianidad golpeada de la ciudadanía. «Pareciera que a la gente no le importa la infraestructura, o que para la clase política lo único urgente son elecciones ‘ya’. La pregunta de fondo que debemos hacernos es dura pero inevitable: ¿van a convocar a unas elecciones presidenciales sin energía eléctrica?«, concluyó.

