Mar. Jul 28th, 2026
Venezuelan migrants who were jailed in El Salvador get off a plane at Simon Bolivar International Airport in Maiquetia, Venezuela on July 18, 2025. El Salvador freed scores of Venezuelans deported from the United States to a notorious maximum security prison, the outcome of a highly coordinated prisoner swap between Caracas and Washington on July 18, 2025. (Photo by Federico PARRA / AFP)

Las negociaciones sobre presos políticos y la repatriación desde El Salvador, con Timoteo Zambrano y Stalin González, generan dudas por su historial de actuar a espaldas de la oposición y sus posibles intereses particulares

Con información de El Nacional

Nacionales

LA NUEVA ANTORCHA.- El reciente anuncio de Jorge Rodríguez sobre las negociaciones para la excarcelación de presos políticos venezolanos, en el marco de un acuerdo con Estados Unidos y el gobierno de Nayib Bukele de El Salvador, ha puesto en el punto de mira a tres figuras venezolanas clave: Timoteo ZambranoStalin González y Vicente Díaz. Su participación en este proceso, que incluyó la repatriación de más de 200 venezolanos detenidos en El Salvador, genera preguntas sobre sus verdaderas motivaciones y el alcance de estos diálogos.

La inclusión de Zambrano y González en estas conversaciones es un punto de particular atención. Ambos han sido fuertemente cuestionados por sectores de la oposición, especialmente por aquellos cercanos a María Corina Machado. Las sospechas se centran en que sus acciones podrían responder a intereses personales o de grupo, más allá de una búsqueda genuina de soluciones para el país.

El papel de Timoteo Zambrano, Stalin González y Vicente Díaz

Timoteo Zambrano, un político con una larga trayectoria, ha sido mediador en diversos procesos. Ha ocupado cargos importantes y ha abogado por soluciones negociadas. Sin embargo, su participación en diálogos previos, como los de República Dominicana y México, a menudo ha sido percibida con escepticismo, con acusaciones de actuar de forma unilateral y al margen de la unidad opositora.

Stalin González, una figura menos expuesta públicamente, también forma parte de este entramado negociador. Se le conoce por su discreción, pero su presencia en estas conversaciones alimenta las dudas sobre posibles agendas ocultas. Su rol podría ser más técnico o de enlace, pero la falta de transparencia en sus movimientos genera desconfianza. ¿Representa realmente a un sector amplio o a una facción con intereses propios?

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Vicente Díaz, exrector del Consejo Nacional Electoral (CNE), es el tercero en discordia. Su conocimiento del sistema electoral y su defensa de los derechos humanos le otorgan una credibilidad distinta. Su presencia podría buscar aportar una fachada de institucionalidad o garantía, aunque su influencia real en las decisiones de Zambrano y Rivas es una incógnita.

Trayectorias marcadas por la controversia

La historia de Timoteo Zambrano y Stalin González está salpicada de episodios donde sus acciones han sido interpretadas como negociaciones a espaldas de la oposición unificada. Esto ha contribuido a fracturas internas y a la percepción de que buscan beneficios individuales o para pequeños grupos, en lugar de un consenso amplio para la nación. Las voces críticas sugieren que el «ruido» que generan sus actuaciones a menudo eclipsa cualquier avance tangible.

Mientras que Vicente Díaz se ha mantenido en un perfil más técnico y de observación, la compañía de Zambrano y González en estas negociaciones puede arrojar una sombra sobre su propia reputación. La ciudadanía se pregunta si estas conversaciones son una oportunidad real para la excarcelación de presos políticos o si, por el contrario, son parte de una estrategia más compleja que busca legitimar a ciertos actores.

Personas participan en una manifestación por la libertad de los presos políticos en el país, en Caracas (Venezuela). Foto: EFE/ Ronald Peña R

El alcance real de los acuerdos

El alcance real de los acuerdos

El acuerdo con El Salvador, que permitió la repatriación de venezolanos, es presentado como un hito. No obstante, la participación de figuras cuestionadas como Timoteo Zambrano y Stalin González introduce una capa de complejidad. ¿Es este un verdadero paso hacia la distensión y la excarcelación de presos políticos, o es un movimiento estratégico que busca otros fines? La falta de transparencia y la opacidad en la mayoría de estos diálogos son una constante preocupación.

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Las próximas etapas de estas negociaciones son inciertas. La promesa de liberación de presos políticos es un anzuelo poderoso, pero la experiencia venezolana enseña que los acuerdos «en la sombra» a menudo benefician a unos pocos. El escepticismo es palpable entre aquellos que han visto fracasar múltiples intentos de diálogo por la falta de compromiso genuino y la prevalencia de intereses particulares.

Se espera que estas conversaciones profundicen la distensión, pero la duda persiste. ¿Realmente buscan una solución a la crisis política venezolana o son una maniobra para aliviar la presión internacional sobre el gobierno, mientras se mantienen las estructuras de poder? Solo el tiempo y los resultados tangibles, no solo las declaraciones, dirán si esta es una oportunidad genuina o simplemente otro capítulo en una larga historia de negociaciones con motivaciones ocultas.