El presidente de la Asociación de Jubilados, Virgilio Heredia, denunció que la gestión regional viola los derechos laborales, retrasa sistemáticamente las quincenas, incumple con las cláusulas contractuales y utiliza a la nómina pública bajo coacción para actos políticos
Con información de Nota de Prensa
Regiones / Anzoátegui
LA NUEVA ANTORCHA. — La gestión del gobernador del estado Anzoátegui, Luis José Marcano, vuelve a estar en el ojo del huracán tras la contundente denuncia formulada por la dirigencia laboral de la entidad. Desde que asumió el Ejecutivo regional, Marcano ha gobernado a espaldas de la masa trabajadora, condenando a miles de familias al hambre, al incumplir flagrantemente con el pago de uniformes, beneficios contractuales y, lo más crítico, retrasando de forma sistemática el pago de los salarios.
Así lo manifestó de manera tajante el presidente de la Asociación de Jubilados de la Gobernación de Anzoátegui, Virgilio Heredia, quien alzó la voz para repudiar lo que considera un trato cruento e inhumano hacia el personal activo y jubilado. Heredia recriminó que la administración regional solo pretende utilizar a los empleados públicos como relleno para actos políticos de asistencia obligatoria, mientras ignora de forma indolente las verdaderas necesidades económicas de quienes le sirven al Estado.
»Enésimas veces le hemos dicho al gobierno que el mes comercial termina los 30 de cada mes, pero nadie nos oye, nadie nos escucha. Hoy es 31 y hasta esta hora no hay pago de nada: ni de sueldos, ni de bonos, y mucho menos del bono vacacional de 130 días», recriminó con indignación el vocero gremial, al dejar al descubierto el nivel de desamparo en el que se encuentran los educadores y trabajadores dependientes del ejecutivo anzoatiguense.
La dirigencia enfatizó que la puntualidad en la cancelación de los salarios no es una concesión ni un favor del gobernante de turno, sino un derecho humano fundamental. A juicio de Heredia, pagar a destiempo es infligir un daño directo al trabajador que depende exclusivamente de ese sustento para subsistir. Esta situación obliga a las familias a hacer maromas diarias para medio comer, deteriorando progresivamente su calidad de vida bajo la indiferencia de la cúpula regional.
Para colmo de males, la dirigencia laboral tildó de insólito que, además de cobrar con retraso, el Ejecutivo pretenda liberar los depósitos de estas asignaciones reducidas pasadas las 3:00 de la tarde. «Es cierto que tenemos tarjeta de débito, pero necesitamos el efectivo para montarnos en el autobús. ¿Será que el gobierno nos trata como enemigos a unos educadores y trabajadores que no tenemos ni un cuchillo en los bolsillos? Pareciera que ustedes no fueran humanos», sentenció Heredia, exigiendo rectificación e inmediato cumplimiento de los compromisos laborales.

