Elizabeth Ochoa terminó tras las rejas luego de hacerse viral “chapeando” con el ministro Diosdado Cabello, quien no solo negó conocerla sino que mandó a buscarla de madrugada para ponerla a la orden de la Fiscalía
Con información de Agencias
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LA NUEVA ANTORCHA. — Con información de Agencias.— En el folclórico manual del «chapeo» venezolano, donde la viveza criolla a veces roza los límites de lo irreal y lo insólito, acaba de escribirse un capítulo que tiene a las redes sociales entre la risa y el asombro. Elizabeth Ochoa, la mujer que con altivez y sin un ápice de timidez aseguró frente a unos policías ser «la mismísima tapa del frasco», terminó con las manos esposadas luego de presumir una supuesta «palanca celestial» que resultó ser de pura utilería.
Todo el alboroto comenzó cuando se viralizó un video en el que Ochoa confrontaba sin pánico alguno a funcionarios policiales. Con una seguridad digna de una película de acción, la dama desestimó las denuncias en su contra soltando la frase que la inmortalizó en el ciberespacio: «Yo no me creo la tapa del frasco, ¡yo soy la tapa del frasco!». Para rematar su demostración de «poder», afirmó muy holgada de cuerpo que, mientras Diosdado Cabello estuviera al frente del Ministerio de Interiores, Justicia y Paz, a ella la justicia no le tocaría ni un solo cabello.
Sin embargo, el tiro le salió por la culata y el «chapeo» se le convirtió en boomerang. La grabación llegó a oídos del propio ministro, quien durante su programa televisivo Con el Mazo Dando le pinchó el globo de la influencia. «Primero, que yo no la conozco. No tengo la más mínima idea de quién es», aclaró el dirigente antes de informar que, lejos de ampararla, ordenó de inmediato a los cuerpos policiales que le cayeran de sorpresa en su vivienda durante la madrugada para aclararle el panorama legal.
La historia del estruendoso autosoplo cerró su ciclo este miércoles 9 de septiembre, cuando comenzó a circular la fotografía de Ochoa tras su detención por incurrir en el delito de «valimiento de nombre». Así, entre memes, risas y comentarios en redes sociales, la mujer que juró ser intocable por tener «padrino» terminó comprobando por la vía rápida que en materia de leyes, a la hora de la verdad, a cualquiera le ponen su respectiva tapa.


