La llegada de alertas telefónicas causa zozobra en las comunidades ante interrupciones del servicio cada vez más prolongadas
Por William Miquilena
Regiones / Anzoátegui
LA NUEVA ANTORCHA. — Los residentes de diversos sectores del estado Anzoátegui, tales como Colinas de El Frío y El Pensil, expresan su indignación ante la intensificación de las interrupciones del servicio eléctrico. Lo que anteriormente representaba suspensiones de cuatro horas, en las últimas semanas se ha transformado en cortes continuos que superan con facilidad las cinco y seis horas diarias. La frecuencia diaria del problema ha elevado el malestar ciudadano, generando protestas y advertencias sobre un posible estallido social debido al deterioro progresivo de la calidad de vida en el país.
El detonante del descontento reciente proviene de la propia empresa estatal a través del canal telefónico oficial. Al recibir notificaciones desde el número 8733, los usuarios manifiestan zozobra al saber que se enfrentarán a largas jornadas sin energía eléctrica. Los avisos masivos advierten sobre la ejecución de bloques de racionamiento justifiedos en el incremento del consumo nacional, situación que deja a miles de familias expuestas a elevadas temperaturas e incomodidad extrema durante la tarde o la noche.
El contenido recurrente de la notificación oficial señala textualmente: «ALERTA: Por Demanda ALTA, se coordinan bloques de administración de carga con una duración máxima de seis horas, aplicables en el turno de la noche». Sin embargo, la brevedad y generalidad de esta comunicación no ofrece claridad sobre el impacto real en las zonas residenciales, aumentando la incertidumbre entre los habitantes de las zonas afectadas.
La principal deficiencia señalada por los suscriptores radica en la absoluta falta de precisión horaria dentro de las alertas. Las notificaciones omiten la hora exacta de inicio y la finalización del racionamiento, lo que impide a los ciudadanos planificar sus actividades domésticas, laborales o el resguardo de sus electrodomésticos. Esta ambigüedad ha convertido el sistema de aviso en una fuente adicional de tensión para las familias.
A la falta de exactitud se suman las constantes fallas en la oportunidad del envío. Numerosos usuarios denuncian que los mensajes de texto suelen llegar a sus teléfonos móviles cuando el servicio eléctrico ya ha sido interrumpido previa y abruptamente. Asimismo, coinciden en que los cronogramas prometidos rara vez se cumplen con exactitud, extendiendo la suspensión del suministro más allá de lo anunciado por la corporación eléctrica.

