Lun. Sep 28th, 2026

El secretario de Estado de EE.UU se refirió a la intervención que llevan adelante en ese país

Con información de Agencias

Internacionales

LA NUEVA ANTORCHA.— El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, expuso ante el Senado la estrategia de Washington hacia Venezuela en una audiencia marcada por definiciones contundentes sobre el rumbo político del país sudamericano. En ese contexto, sostuvo que “Venezuela no está en transición democrática, está bajo administración estratégica” y remarcó que el proceso en curso responde a una lógica de control antes que de legitimidad.

Durante su intervención, el funcionario dejó en claro que “EE. UU. no impulsa una transición democrática inmediata en Venezuela: administra una estabilización donde el control precede a la legitimidad”. Según explicó, la política estadounidense tiene un objetivo triple: “evitar el colapso del Estado, neutralizar amenazas criminales y reinsertar a Venezuela en un orden económico supervisado”.

En materia económica, Rubio subrayó el rol central del petróleo dentro de la estrategia. “El petróleo se usa para impedir el colapso fiscal y social, no para salvar ni legitimar al régimen”, afirmó, al tiempo que destacó que “la reforma de la Ley de Hidrocarburos marca un quiebre estructural: apertura bajo tutela externa que jamás habría ocurrido sin presión extrema”. En esa línea, agregó que los ingresos del sector “no financian al régimen: quedan bajo control, auditoría y autorización directa de Estados Unidos”.

El jefe de la diplomacia estadounidense también abordó el vínculo con actores del actual poder venezolano. “EE. UU. coopera con Delcy Rodríguez por necesidad operativa, no por legitimidad política ni absolución moral”, explicó. Además, señaló que “la presencia estadounidense en Caracas es real, operativa y en terreno, no simbólica ni diplomática de escaparate”, en referencia al despliegue posterior a la captura de Nicolás Maduro.

Puede interesarte...  Inameh prevé nubosidad parcial en gran parte de Venezuela este #6Mar

En relación con ese episodio, Rubio sostuvo que “la captura de Maduro fue inevitable cuando negociar dejó de ser viable y todas las salidas previas fueron rechazadas”. A su vez, aseguró que la operación “envió un mensaje global: solo EE. UU. puede ejecutar intervenciones de alta precisión con control total del resultado” y advirtió que “el uso de la fuerza no es deseable, pero sigue sobre la mesa si la cooperación fracasa”.

Finalmente, el funcionario destacó que “la liberación de presos políticos no es un gesto: es una métrica verificable de cumplimiento bajo presión” y remarcó que “la inversión extranjera solo llegará con licencias, seguridad y reglas claras; sin garantías, no hay capital”. En ese sentido, concluyó que “en semanas hubo cambios reales porque la presión funcionó: EE. UU. juzgará por hechos, no por discursos” y sintetizó el enfoque de Washington: “Venezuela no vive una transición moral. Vive una transición administrada por poder duro. Quien no entienda eso, está leyendo mal el momento histórico”.

Más…

La política actual de EE. UU. hacia Venezuela (2025-2026) se describe como una «administración estratégica del poder», priorizando la estabilización y el control sobre una democratización inmediata, según analistas y funcionarios. Este enfoque busca evitar el colapso del Estado, reinsertar al país económicamente y contener amenazas criminales, situando el control operativo antes que la legitimidad democrática. 

Puntos clave del enfoque estadounidense (2026):

  • Estabilización sobre Transición: No se impulsa una democratización inmediata, sino una estabilización calculada para evitar un colapso total.
  • Control y Orden: Se prioriza el control territorial y la seguridad, entendiendo que el orden debe preceder a la legitimidad.
  • Rol del Petróleo: El petróleo se utiliza para impedir un colapso fiscal y social, más que para legitimar al régimen.
  • Gestión de Amenazas: El enfoque busca contener redes criminales y amenazas terroristas, con intervención en la zona costera venezolana.
Puede interesarte...  El secretario de Defensa de EE. UU. anuncia ofensiva militar en América Latina tras la eliminación del líder del Tren de Aragua

Este paradigma implica una cooperación operativa y medidas graduales en lugar de un cambio abrupto, marcado por la gestión de la crisis y no solo por la presión política tradicional. 

El objetivo de Washington es triple:

1. Evitar el colapso del Estado, neutralizar amenazas criminales y reinsertar a Venezuela en un orden económico supervisado.

2. Bajar los casos de corrupción

3. El petróleo se usa para impedir el colapso fiscal y social, no para salvar ni legitimar al régimen.

4. La reforma de la Ley de Hidrocarburos marca un quiebre estructural: apertura bajo tutela externa que jamás habría ocurrido sin presión extrema.

5. EE. UU. coopera con Delcy Rodríguez por necesidad operativa, no por legitimidad política ni absolución moral.

6. Los ingresos petroleros no financian al régimen: quedan bajo control, auditoría y autorización directa de Estados Unidos.

7. La captura de Maduro fue inevitable cuando negociar dejó de ser viable y todas las salidas previas fueron rechazadas.

8. La operación envió un mensaje global: Solo EE. UU. puede ejecutar intervenciones de alta precisión con control total del resultado.

9. La presencia estadounidense en Caracas es real, operativa y en terreno, no simbólica ni diplomática de escaparate.

10. La liberación de presos políticos no es un gesto: Es una métrica verificable de cumplimiento bajo presión.

11. La inversión extranjera solo llegará con licencias, seguridad y reglas claras; sin garantías, no hay capital.

12. El uso de la fuerza no es deseable, pero sigue sobre la mesa si la cooperación fracasa.

13. En semanas hubo cambios reales porque la presión funcionó: EE. UU. juzgará por hechos, no por discursos.

Puede interesarte...  Denuncian a las autoridades de salud de Anzoátegui por presunta violación de derechos laborales en el Hospital Luis Razetti

√ Venezuela no vive una transición moral. Vive una transición administrada por poder duro.

√ Quien no entienda eso, está leyendo mal el momento histórico.