Jue. Jul 30th, 2026

Por Omar González Moreno

Opinión

LA NUEVA ANTORCHA.- La inmensa mayoría de los venezolanos tienen la firme convicción que en el año 2025 habrá un cambio de gobierno que transformará nuestra triste realidad.

Esta certeza no es simplemente un anhelo; es el resultado de años de lucha, resistencia y un deseo inquebrantable de reencontrarnos con la libertad y la dignidad perdida.

Venezuela ha atravesado los tiempos más difíciles de su historia contemporánea, marcados por crisis económicas, políticas y sociales, sin precedentes.

Sin embargo, el pueblo ha demostrado una fortaleza y una resiliencia asombrosa, organizándose y alzando su potente vez a pesar de la adversidades.

Las manifestaciones de unidad y determinación son palpables en cada rincón del país, donde ciudadanos de diferentes orígenes y trayectorias se unen por un sueño común: un futuro donde la justicia y la democracia prevalezcan.

La certeza de un cambio inminente para 2025 también se alimenta de las generaciones que han surgido con un fervor renovado, bajo el liderazgo de una increible mujer, una dama preparada. Inteligente y valiente, como es María Corina Machado.

Los jóvenes, adultos y ancianos, hombres y mujeres, sin distingos de ninguna naturaleza; equipados con diferentes herramientas y capacidades, pero con un común deseo ardiente como es el de transformar nuestra nación, se han convertido en los catalizadores de ese cambio.

Su energía y compromiso inspiran a las comunidades del mundo entero, mientras que cada paso hacia la libertad se siente como un triunfo.

El camino hacia el 2025 está lleno de desafíos, ciertamente, pero la fe en un nuevo amanecer brilla con fuerza.

Los venezolanos han aprendido que, aunque el presente puede ser sombrío, su espíritu indomable nunca será doblegado.

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Con cada día que pasa, la certeza de que un futuro mejor es posible se convierte en un faro de esperanza, iluminando el camino hacia la construcción de una Venezuela unida y próspera.

Así, el año 2025 no solo se vislumbra como un cambio de sistema, sino como una celebración de la valentía, la perseverancia y la inagotable esperanza de un pueblo que, a pesar de todas las dificultades, nunca ha dejado de soñar con un destino mejor.

¡Y así será!…con la bendición de Dios