Sáb. Ago 1st, 2026

Cientos de personas arriesgan sus vidas nadando hacia la ciudad autónoma española, mientras crece la presión social en Marruecos para frenar el éxodo de la juventud

Redacción LNA

Internacionales

LA NUEVA ANTORCHA. — La ciudad autónoma de Ceuta atraviesa una jornada de máxima tensión humanitaria e institucional tras la llegada continua de cientos de migrantes bordeando los espigones fronterizos a nado desde las costas marroquíes de Castillejos. Las autoridades locales han calificado la situación de emergencia y han solicitado auxilio al Gobierno central de España.

​La abrumadora mayoría de quienes intentan la travesía son jóvenes e incluso menores de edad que se lanzan al mar impulsados por la falta de expectativas económicas en sus comunidades de origen. Los servicios de rescate y la Cruz Roja trabajan incansablemente para prestar asistencia médica a personas que llegan con cuadros de hipotermia y agotamiento extremo.

La ciudad española de Ceuta afrontó este jueves una crisis migratoria sin precedentes después de que entre 20.000 y 30.000 personas procedentes de Marruecos ingresaran de forma ilegal a su territorio.

Los cruces se produjeron a pie y a nado por el espigón del Tarajal, mientras las autoridades intentaban contener un flujo que permaneció activo durante varias horas.

Estimaciones policiales citadas por ABC situaron en más de 20.000 el número de llegadas. Medios marroquíes calcularon que la cifra podía superar las 30.000. La televisión española Cuatro contabilizó hasta 200 personas por minuto atravesando el perímetro desde las 11:00 a. m.

​El fenómeno ha causado una honda conmoción en la sociedad de Marruecos, donde proliferan los llamados de diversos sectores hacia las autoridades para implementar reformas socioeconómicas que frenen la desesperanza de la juventud. Paralelamente, familias enteras se agolpan en las zonas limítrofes buscando información sobre el paradero de sus allegados desaparecidos.

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​Los centros de acogida en la ciudad autónoma han sobrepasado con creces su capacidad máxima operativa. Ante este escenario, los gobiernos de España y Marruecos han intensificado la comunicación bilateral para reforzar el control en las zonas de salida y coordinar la atención a los grupos vulnerables.