Con información de Nota de Prensa
Nacionales
LA NUEVA ANTORCHA.– El país exige la liberación inmediata de Enrique Márquez, quien se encuentra secuestrado por el régimen, en una flagrante violación de sus derechos humanos, desde hace casi 300 días. La razón de su detención es simple y demoledora: haber exigido que se abrieran las urnas electorales para cotejar los resultados con la voluntad inalterable expresada por el noble pueblo venezolano en la reciente contienda electoral.
Márquez, conocido por su experticia y su trayectoria, fue detenido por quien la opinión pública identifica como «el verdugo de Miraflores» y sus allegados. Lo irónico de su secuestro radica en que la exigencia de Márquez no fue un capricho político, ni siquiera fue hecha como excandidato, sino como un experto electoral con credenciales innegables, incluyendo su pasado como directivo del Consejo Nacional Electoral (CNE).
Su petición se limitó a exigir la transparencia y el cotejo de los resultados oficiales con la expresión popular, un derecho ciudadano fundamental que no exige nada fuera del marco legal y democrático. Su encarcelamiento es un acto de retaliación por la «paliza electoral» que el pueblo le propinó al oficialismo.
Un Grito por la Transición y el Orden
Mientras la nación entra en vísperas de una necesaria transición y reconstrucción de la República, la detención de Márquez se erige como un obstáculo a la pacificación y la justicia.
En este contexto, la sociedad civil y diversas voces políticas coinciden en la necesidad de convocar una constituyente para reordenar el caos institucional. Enrique Márquez, en plena libertad, es una figura clave que, por su conocimiento técnico y su compromiso cívico, debe estar entre quienes postulen y ejecuten la tarea de poner orden a este desorden.
¡Basta de secuestros políticos! Por el derecho inalienable a la libertad de expresión, por el derecho a la participación cívica y por el respeto a la verdad electoral:
«¡Liberen a Enrique Márquez ya!»


