Por Juan Velásquez
Opinión
LA NUEVA ANTORCHA. Estamos atrapados y sin salida. Venezuela es un país donde la tiranía nos reprime.
La gente emigra sin rumbo, y el gobierno ha vaciado las cárceles de elementos criminales con el propósito de crear caos en otros países. Hoy en día, nuestros hermanos son maltratados y no son bien recibidos.
¡Hace falta un «Vuelvan, carajo!» Demos la cara, metámosle el pecho al problema, porque es nuestro. El 90% de la gente rechaza al régimen, pero hemos abandonado la calle por la comodidad de protestar desde el celular y esperar que nos vengan a liberar los gringos. ¡Eso no va!
Han transcurrido más de dos meses con una flota de barcos, marineros, militares, aviones y helicópteros (una inversión importante del gobierno de EE. UU.), y nosotros, bien gracias, presumiendo de quién tendrá más influencia en el próximo gobierno.
¿Qué esperan los políticos desde el exterior para dar la cara por el país que piensan gobernar? ¿Dónde está la clase política? ¿Cómo queda nuestra sociedad civil?
El sacrificio lo debemos hacer todos los que estamos comprometidos y creemos en la libertad de nuestro país. Si todos salimos a protestar, no habrá cárceles suficientes para detenernos a todos.
Nada se logra sin sacrificio; no tenemos otra opción. La diplomacia no es la vía para dirimir nuestras diferencias, y Trump se cansó de esperar por nuestra reacción interna. Si no armamos un zafarrancho para que los gringos justifiquen su intervención, olvídense de Trump.

