Jue. Jul 30th, 2026

A 212 años de la Batalla de La Victoria, cientos de miles de jóvenes toman las calles exigiendo amnistía, el cese de la persecución y el retorno de la democracia

Por Alberto García

Regiones / Anzoátegui

LA NUEVA ANTORCHA.— La historia ha vuelto a citarse con el asfalto. Este 12 de febrero, Día de la Juventud, Venezuela no solo conmemora una gesta heroica del pasado; vive una propia. Bajo la consigna de que «la juventud simboliza el retorno de la libertad», una marea humana de estudiantes y jóvenes profesionales ha tomado las principales arterias viales del país, transformando la celebración en un acto de resistencia civil sin precedentes.

El espíritu de Ribas en el siglo XXI

​Evocando la mítica orden de José Félix Ribas en 1814 —quien recordó a sus seminaristas que no se podía vacilar entre vencer o morir—, la juventud actual ha dejado claro que su única opción es vencer para liberar a la Patria. La movilización, cargada de un optimismo disruptivo, se ha convertido en la señal más inequívoca de que los «nuevos tiempos» han comenzado a gestarse.

Un pliego de exigencias por la dignidad

​A diferencia de otros años, la protesta de hoy tiene objetivos quirúrgicos. Entre pancartas y consignas, los manifestantes exigen:

  • Libertad inmediata para los presos políticos y el cese del hostigamiento contra dirigentes opositores y periodistas.
  • Derogación de leyes opresivas, señalando específicamente la Ley Contra el Odio y la Ley Simón Bolívar como herramientas de control social.
  • Ley de Amnistía Urgente para permitir el regreso de los 9 millones de venezolanos en el exilio, a quienes el movimiento define como «proscritos por el sistema».
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Fuerza disruptiva y alianzas por el cambio

​La «juventud en la calle» no está sola. La jornada ha contado con el respaldo activo de organizaciones políticas como Vente Venezuela, bajo el liderazgo de María Corina Machado, y diversas ONGs que han resistido la persecución sistemática. Esta unión simboliza una «vitalidad rebelde» que busca, por encima de todo, garantizar elecciones libres y democráticas.

​»Representamos la fuerza que cuestiona las estructuras opresivas para forjar una autenticidad colectiva», rezaba uno de los manifiestos leídos hoy. Para la Venezuela de 2026, la juventud ya no es solo el futuro: es el motor presente que empuja el retorno de la esperanza y el fin de la opresión.